martes, 19 de julio de 2011

El trenecito escénico de Chapultepec

Uno de mis más tempranos recuerdos con el ferrocarril tiene qué ver con este tren. A los 5 años, por alguna razón me atraía más la segunda sección de Chapultepec; sería que era una constante dominguera ir a la primera sección, al zoológico, abordar su mini trenecito en la estación estilo Art Decò que ahora es una especie de pequeño museo, recorrer el circuito de educación vial en triciclo en el centro de convivencia infantil...casi todos los domingos, lo mismo, y a pesar de que un niño aparentemente no se cansa de lo mismo...las contadísimas visitas a la segunda sección me hacían verla como algo desconocido, un territorio ampliamente virgen para mis ensoñaciones. 

Ver de lejos la Feria "para grandes" me hacía preguntarme qué se sentiría viajar en la montaña rusa; y algo que también me generaba curiosidad era el rugido de una locomotora que por alguna razón no pude ver en algunas de las ocasiones que visité la segunda sección; se escuchaba más potente, más grande que la del trenecito infantil del zoo. Y un día se me hizo abordar ese tren que yo consideraba, al igual que la Feria, "para grandes"; los asientos para mí, y la altura de las ventanas, por lo menos, lo eran, se me hacía más "serio" y por lo tanto, más misterioso o menos familiar.

Ese único viaje en el trenecito escénico se quedó en mi memoria de una forma nebulosa, medio recuerdo haber visto los árboles que bordeaban las vías, los pasos a nivel, el "skyline" citadino que se podía ver desde ahí, a finales de los ochentas, sin muchos de los edificios que ahora existen y mucho menos gris que ahora.

Cuando volví a esta ciudad, a mediados de los noventa, algo quedaba de ese recuerdo pero no tuve el impulso para volver a hacer ese viaje y compararlo con la primera experiencia. No sé cuando dejó de operar; la última vez que visité el museo de Historia Natural, a finales de los noventa, he de confesar, me pareció escucharlo todavía...al menos eso creo.

Memoria nebulosa


Cuando comencé a estudiar Arquitectura, una imagen de obras de Félix Candela hizo click en mí; una estación ferroviaria, que vista desde arriba parecía un cartón de huevos, me hizo recobrar interés por ese trenecito. Pero no me animé a revisitarlo y ver si aún estaba activo. Lo dudo. 

Hace unos meses, poco antes de terminar la carrera, intenté seguir ese impulso, acompañado por un "crush" que en aquel entonces tenía. Ella no estaba tan entusiasmada como yo por la visita a ese lugar desolado, así que decidí posponerlo. Y lo sigo posponiendo. Mi idea era aventurarme, adentrarme a las ruinas de esa estación cuyo mural me causó cierto miedo por los motivos que tiene dibujados (no por su contenido, sino por su estética), como apariciones fantasmales de la parafernalia de Cri-Cri; entrar en el área donde tienen guardados, y oxidándose, locomotoras y carros de diversas formas; donde incluso el material rodante de mantenimiento es una caricatura del que se utiliza en las grandes líneas. Pienso volver ahí, un día, cuando tenga tiempo, pero esta vez solo, para aventurarme y disfrutar de esa intrusión casi arqueológica.

Pero bien, alguien ya se me adelantó. Encontré este video en Youtube, el cual me dio un par de sorpresas:



Increíblemente otro fantasma aparecíó...¡sí, la Diesel roja del trenecito infantil del zoológico! No sabía que tuviese la misma galga que el escénico. Y también, quien hizo el video, o se aventuró a entrar en zona prohibida o...cualquiera se puede meter ahí. 

Recuerdos nebulosos que quizás se tornen más claros con una visita. Espero no sea demasiado tarde cuando pueda ir. Aunque quedan aún, para mí, preguntas como...¿cuándo dejó de funcionar? Si lo hizo a finales de los noventas...sería señal que hasta a nivel infantil quisieron desaparecernos la figura del tren. Y...con todo ese material rodante ahí, esperando...¿volverá a funcionar?...¿se levantará de sus restos para mostrar su poder frente a los pseudo trenes de ruedas de caucho que circulan actualmente por el parque?...

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