jueves, 24 de noviembre de 2016

¿Cómo es el ferromodelismo mexicano? Una opinión




El ferromodelismo es un pasatiempo que se vive de manera diferente en distintas latitudes; en cada lugar del mundo donde hay ferromodelismo, este tiene un "sabor" particular que tiene qué ver con la cultura o la idiosincrasia de los locales.

México, en apariencia, no parece ser muy diferente de otros países en cuanto a los ferromodelistas en general: hay clubes, convenciones, y actualmente hay grupos en redes sociales e incluso páginas, blogs y demás. ¿Y cual es la diferencia con otros lugares entonces?

No llevo mucho tiempo en esto (10 años a lo mucho) pero me he dado cuenta de algunas sutiles diferencias entre el ferromodelismo local y el extranjero, y de ahí he sacado algunas percepciones que, quiero aclarar, son parte de mi opinión, no es que sea así, y puede que estén en desacuerdo conmigo, están en todo su derecho. Como en todo, el ferromodelismo mexicano, según yo, tiene su lado malo y lado bueno. 

Lo malo:

-Muchos no saben que existe el ferromodelismo: Un país muy parecido a México es España, y en cuanto a ferromodelismo...tienen. No creo que sea un hobby o pasatiempo mayoritario pero me imagino que en España son más los ferromodelistas que aquí; basta con ver que marcas tales como Kato hacen material rodante español, y que tienen marcas locales (españolas, pues) como Ibertren. Para ellos es normal que Kato les fabrique material. La demanda debe ser buena como para que haya mercado para los trenes españoles. 

En México, no es así, y a veces nos sentimos "afortunados" si alguna marca gringa, muy de vez en cuando, lanza alguna locomotora, y son rarísimas, extremadamente raras, las instancias en las que ponen a la venta algún vagón mexicano, por lo que se recurre a la decoración por cuenta propia con (también escasas) calcas.

¿Por qué se da esto? Pienso que es porque en México somos pocos ferromodelistas, y además, un tanto desorganizados. Si bien hay comunidades y clubes, quizás no haya tantos miembros como en otros países y tampoco tanta comunicación entre las distintas organizaciones amigas de los trenes a escala. O hay muchos ferromodelistas de clóset.

Tampoco tenemos una industria interna que, como Ibertren, haga trenes mexicanos, en esquemas mexicanos. Quizás porque por parte de quienes podrían hacerlo en el país no hay interés, o porque saben que no hay tanta demanda como para poder vivir de hacer trenecitos.

Otra cosa es, lamentablemente, la cultura en la que estamos inmersos. Iba a decir que el modelismo en general, por no hablar directamente del ferromodelismo, era visto como un pasatiempo "raro" o "para ñoños", pero ahora que lo pienso, la verdad es que me parece que muchas personas no saben ni siquiera que existen pasatiempos así, por lo que el modelismo en México ni siquiera tiene presencia ante el público en general. Los pasatiempos que más atraen a la gente son el futbol y la televisión, entre otros, y estos dos que mencioné son pasatiempos en los que apenas se necesita invertir esfuerzo; a lo mejor me van a linchar con el futbol, pero la verdad es que muchos son aficionados de sillón, y ni siquiera practican el deporte con relativa asiduidad. En la mentalidad general de México, hobbies como el modelismo ni siquiera tienen una voz que los haga notar; y en muchos casos, no pasan de ser una simple curiosidad que se olvida dentro de un rato.

-Falta de organización: Vuelvo a lo mismo, aunque existen clubes y asociaciones, quizás no hay una interacción tan intensa entre ellas, puede que haya una falta de comunicación y de intercambio de ideas en cuanto a consejos de modelismo, técnicas, habilidades tales como electrónica, compartir el cómo se organizan unas y otras agrupaciones, convivencia.

-"Mi escala es mejor que la tuya". A lo mejor no es un fenómeno exclusivo de México, pero pienso que aquí se da más, y lo que es peor, en una tónica despectiva y elitista, ejemplo, quienes tienen escala HO y ven menos otras escalas más pequeñas o menos populares como la N.

-Actitud "cuentarremaches". Quizás tampoco sea exclusivo de México pero es una actitud que le da al traste el atraer adeptos o potenciales ferromodelistas. A mí me gusta el detalle, lo admito, pero no me la paso criticando que si "tal modelo no es correcto porque no tiene el tornillito de la derecha de quién sabe donde, y por lo tanto tu esfuerzo no vale", es algo que a cualquier novato o intermedio le baja las ganas de seguir en el medio, al menos compartiendo o dando su opinión al respecto de ciertos temas. Cabe aclarar que ningún "cuentarremaches" ha demostrado que nació sabiendo. Sus errores ni los comentan, ni hablan de ellos; una cosa es saber sobre modelos, tener un conocimiento extenso, hacer modelos hermosos que respeten los detalles del original, teniendo en cuenta que es producto de años de errores, y de experiencia, y dicha experiencia compartirla con quienes se acercan...y otra cosa muy distinta es dar a entender que uno es chingón o Dios por señalar los errores de los demás, y que nadie más será como él.

-Apatía general entre ferromodelistas. Esto va de la mano con la falta de participación. Basta ver (sí, digan que estoy comparando, pero así es) en foros o redes sociales extranjeras que hablan de ferromodelismo, y verán que cuando alguien inicia un tema, este tema desata diferentes cosas: en poco tiempo saltan quienes tienen algún conocimiento sobre el tema y aportan sus ideas, y en otros despierta el "gusanito" de investigar por su cuenta el tema y regresar al foro o red social con algo qué aportar. En México, si acaso hay o hubo foros o comunidades virtuales grandes en internet, tenían escasa participación. En las redes sociales, alguien suele postear una foto de lo que sea, o hacer un comentario. No pasa de que tenga "likes", y si llega a tener comentarios, son escuetos, no hay preguntas, no hay dudas, no hay retroalimentación casi. Y esto va de la mano con...

-Actitud pasiva. Me refiero a que, desde mi percepción, algunos ferromodelistas quieren solamente comprar y poner en la maqueta, y ver como corre. Y ya. No existe algo como para involucrarse en añadir más detalle al material rodante, pintar, hacerle a la electrónica, es más, es comprar un set gringo que podría pintarse con un esquema mexicano pero la cosa es "ay qué hueva, además no se pintar...ya así como está, o lo hago después". Si alguien intenta vender alguna carcasa, o algo sin decoración, para pintar, o detallar, no tendrá muchos clientes en México. Es algo así de quererlo "peladito y a la boca". Es cierto que ahorra tiempo, pero, al menos para mí, una de las bondades del ferromodelismo es que teniendo la herramienta adecuada y sabiéndola usar, podemos tener los modelos decorados como queramos.

En lo personal encuentro un disfrute al pintar y/o armar un modelo "en ceros"; es respetable hasta cierto punto que se prefiera no hacerlo y comprarlo de fábrica como uno lo quiere decorado, pero si no lo hay, ¿por qué no hacerlo uno mismo? El modelismo es más enriquecedor si se practica de forma integral, en mi opinión, y ponerse moños de no querer hacerlo uno mismo cuando el mercado no ofrece mucho, pues...

-Querer todo regalado. Algo que hace que muchos potenciales ferromodelistas huyan, es el precio del material rodante. Y es entendible porque cuando uno es chavo o chavito y le llaman la atención los trenes, pero le dicen que las locomotoras cuestan más de 1000 pesos, y uno con broncas puede sacar 100 de domingos, pues eso espanta. Sobre todo porque, encima de requerir una inversión de dinero considerable, no es algo que genere una satisfacción inmediata.

Para mí las satisfacciones del ferromodelismo han sido a mediano y largo plazo, y de eso me he tardado en darme cuenta. Y también que, como en muchas cosas, requiere de ganas de hacerlo. Quizás en años anteriores pude haber abandonado definitivamente el ferromodelismo porque me era frustrante no poder comprarme una locomotora nueva por su precio prohibitivo. Y aquí estoy, 10 años después, con una crisis personal y una crisis a nivel global con el dólar por las nubes, viendo cómo consigo material. Generalmente quienes tienen ganas comienzan con muy poco, pero muchos que se acercan quieren tener mucho material rodante en poco tiempo, sin pensar en que muchos que llevan 30 años en el pasatiempo se han tardado todo ese tiempo en juntar el suyo. El ferromodelismo no es regalado, aunque la verdad podría ser más barato pero eso ya lo traté en la entrada anterior. Sin embargo, rara vez saldrá regalado. Esto va de la mano con que los ferromodelistas que ya llevamos tiempo no procuramos hacer atractivo el hecho de dedicarle tiempo y esfuerzo al pasatiempo ante quienes se acercan por primera vez, sobre todo si son jóvenes. Quienes tienen ya mucho material rodante, una de dos: o ganan buen dinero, o llevan años coleccionando, y ambas cosas implican cierto esfuerzo.

Hay muchos compradores que a la mera hora todo lo quieren, pero no compran nada; o "apártamelo, espérame a que junte", o el clásico "te lo cambio por...", aunque el trueque a veces no es tan malo, siempre que sea por artículos equivalentes en calidad y/o precio. Pero hay quienes quieren sacar ventaja de la situación.

-Vendedores que no quieren vender, y vendedores que se quieren hacer ricos con los trenecitos. Quizás me tachen de loco, pero creo que suele pasar, y por algunas razones tales como la desconfianza que no está solamente en el mundillo ferromodelista, sino en toda la cultura mexicana, es decir, que en todos lados desconfiamos y vemos que alguien nos pueda robar, o engañar, o cosa por el estilo.

He sido vendedor y he tenido malas experiencias, pero no han sido tantas como para decir que de plano no le voy a vender a cierto grupo de personas o a los adeptos de ciertas escalas. Pienso simplemente en individuos. Que hay a quienes no les voy a vender, pero no por eso voy a satanizar a toda una escala o a todo un club o a un grupo en particular. Pero sí me han tocado casos de vendedores que, porque uno o dos monitos de cierta escala les quedaron mal, ya se cierran a ese mercado. O que no sacan nada de cierto mercado por ser minoritario; a veces un mercado es minoritario precisamente porque no hay qué comprar.

O vendedores que no ofrecen opciones y ponen muchos peros para vender (Por fin, ¿quieren vender o no?) que se les hacen complicados los envíos, que se cierran a ciertas formas de pago, o que exigen que la compra sea segura en caso de que uno apenas se acerque a ellos nada más para cotizar. Es cierto, es importante que las compras sean seguras, pero, ¿por qué esa reticencia de cotizar por parte de algunos vendedores, por qué optar por esa actitud de "si no me vas a comprar, ni preguntes"?

En mis primeros días de ferromodelista, por falta de conocimiento me topé con vendedores que, bajo el pretexto de vender "una antigüedad" o "una pieza de colección", la daban a un precio estratosférico, prohibitivo, a algo que actualmente veo que es un artículo meramente usado que ha visto mucho maltrato, ni siquiera en buen estado, ni siquiera en caja, material que, como se dice en el argot del hobby, es "para el hueso" o "pa'l yonke". Y los sigue habiendo: quienes buscan incautos vendiendo alguna cosa usada o en mal estado haciéndola pasar por "antigüedad" o "rareza" para darla a un precio ridículamente alto. Este tipo de vendedores supongo que tienen la idea de que se van a hacer ricos con un par de ventas, de seguro han visto demasiada televisión, o películas, en donde alguien que conserva "rarezas" se hace rico de la noche a la mañana.

Y vender lotes enteros en México es muy difícil. No estoy en contra de esa práctica, pero las circunstancias son tales que no va a aparecer el ferromodelista millonario que diga "mmmh...interesante lote, lo compraré al contado y hasta con propina"; ahí conviene más venderlo por partes, sobre todo si se piden miles y miles de pesos por él. Y el ferromodelista millonario andará, mientras, por el mundo comprando cosas nuevas o verdaderas antigüedades que valgan la pena.

-No hay publicaciones para ferromodelistas mexicanos. Esto va de la mano con la apatía general y la actitud pasiva que se tiene, la falta de impulso o de motivación para escribir algo respecto al pasatiempo, excepto alguno que otro blog. Cuando digo publicaciones, me refiero tanto impresas como digitales, y en el ámbito de lo digital, pues ahora cualquiera puede escribir, hacer un blog, comentar, difundir información. ¿Por qué esa falta de interés? ¿O es falta de tiempo?

En las publicaciones impresas y digitales de otros países, el contenido es acerca de consejos y trucos de modelismo en general, electrónica, paisajismo, envejecido o "temperizado", maquetismo, y reseñas de material rodante de fábrica; ya he dicho anteriormente en esta entrada que, a mi parecer, a muchos ferromodelistas mexicanos o les da hueva la cuestión del modelismo (pintura, decoración, maquetismo) y quieren comprar todo para poner en la maqueta y verlo, o saben hacer las cosas pero no las comparten (y los que hacen eso como su "chamba" no comparten sus secretos, no sea que les vayan a comer el mandado, según ellos). Entonces, si se hicieran publicaciones digitales mexicanas sobre ferromodelismo, quizás acabarían siendo solamente catálogos de ventas. Esperen, eso ya existe en Facebook...

Después de todo esto, he de decir que hay cosas que se me quedaron en el tintero, y eso es lo malo que le encuentro al ferromodelismo en México; en general, falta de organización, de unión y de compartir experiencia a una escala más grande y con menos reservas, menos egoísmo y atavismos o desconfianza.

Es una especie de desahogo emocional en cuestión de aquello que en cierto modo me frustra de cómo se da el pasatiemo en México. Pero no puede ser todo malo:

Lo bueno:

-Gracias a las redes sociales y los medios de comunicación instantánea, es más fácil compartir información. La poca información que de momento se comparte, se hace de manera instantánea, y no dudo que sea de utilidad para varios.

-Parece que cada vez se acerca gente más joven y con ideas nuevas, si bien no en el aspecto de material rodante, sí en el aspecto de accesorios como edificios y demás.

-Están surgiendo algunas empresas serias mexicanas, aun contadas con los dedos, pero que comienzan a producir insumos tales como pinturas con los tonos reales de los ferrocarriles mexicanos. Una de estas empresas de la cual quizás hable después en cuanto pruebe sus productos, ha roto un poco el esquema de los vendedores que mencioné: tienen disponibilidad, no se limitan a escalas en particular, están abiertos a sugerencias y tienen un excelente servicio al cliente; se promocionan y no son oscuros membretes que se van a promocionar a las tiendas de ferromodelismo como si estuvieran cometiendo un delito, escondidos, sin darse a conocer más que a un selecto grupo de ferromodelistas, como si lo que vendieran fuera un secreto alquímico, que, de revelarse, les quitaría el trabajo.

-Los ferromodelistas "de clóset" poco a poco han encontrado en internet un espacio para contactarse con otros ferromodelistas, o al menos, colgar fotos, comentar, preguntar dónde comprar.

-El ferromodelismo ha salido de las pocas tiendas que existen dedicadas al pasatiempo. Así es, no son muchas las tiendas físicas. Pero con internet, varios artículos, nuevos y usados, han podido ser vendidos y comprados de una manera sin precedentes en el ferromodelismo. Si el hobby es prohibitivo ahora para algunos en cuestión de precios y disponibilidad, me imagino que antes sería peor: hace décadas sólo podían tener trenes a escala quienes compraran en las contadísimas tiendas que existían, o si no, aquellos que pudieran viajar al extranjero. Antes era más un hobby de ricos. Ahora, poco a poco se ha ido democratizando más.

Espero que las cosas buenas aumenten poco a poco; no todo es negro, y la verdad es que disfruto mucho del pasatiempo a pesar de ciertas particularidades que no me agradan mucho de cómo se practica en México.

Nos vemos en el horizonte, donde los rieles se juntan...

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