viernes, 18 de noviembre de 2016

El ferromodelismo mexicano en tiempos de Trump

El ferromodelismo es un pasatiempo hermoso, pero hay qué admitirlo, es un tanto raro y además, poco popular entre la mayoría de la población; esto aplica para casi todo el planeta, aunque numéricamente en ciertos países hay más ferromodelistas que en otros.

Lo que sucede en la política y economía de los EUA no solamente repercute en ciertos aspectos como la diplomacia, inmigración o cosas por el estilo, también en otras cosas como los pasatiempos en general; y al ferromodelismo le pega de una manera especial.



Esto no es nuevo, pero conforme ha pasado el tiempo, las cosas se han dado de tal manera que ha impactado en el bolsillo de algunos de nosotros; cuando comencé a comprar cosas por internet, sobre todo lo referente al ferromodelismo, mis primeras compras las realicé en eBay; no recuerdo a cómo estaba el dólar, quizás en aquel entonces costaba no más de 12 pesos y no solamente las cuentas mentales eran más sencillas, también juntar el dinero necesario. Esas primeras compras tenían precios de envío ridículos, a veces seis, u ocho dólares a lo mucho. En un par de casos el envío fue gratis. Creo que fue cuando compré más material usado, y lo más sorprendente es que aun no trabajaba, era tan solo un becario que ganaba apenas para mis chicles.

Cuando comencé a trabajar, conocí Model Train Stuff, una de las tiendas en línea con más variedad, y como es lógico, con mi ingreso multiplicado, comencé a comprar material nuevo, me sentía feliz y sobre todo, pudiente en el aspecto del ferromodelismo. Los envíos eran baratos; pero un día, esa página subió el precio de sus envíos de manera estratosférica y dejé de comprar ahí. A pesar de tener ahora un trabajo y ganar más que como becario, seguía cazando ofertas por eBay, incluso llegué a comprar material a usuarios de Europa o Asia, sobre todo por el precio del envío.

Tras toda la vorágine de sucesos previos a las recientes elecciones en EUA, el dólar se ha disparado demasiado, y un fenómeno que veía antes en casa, por lo menos un paquete mensual llegando a mi puerta, y ahora, ya van varios meses que no he comprado nada. Haciendo a un lado el hecho de que tengo algunas deudas (eso es otro asunto), muy poco, o casi nada, ha engrosado mi colección ferroviaria.

¿Qué basta para ser fan del fútbol en su expresión más básica? Tener un equipo favorito, jugar fútbol de manera ocasional y ver los partidos en la televisión. En cualquier televisión. Y ya, se es fanático del soccer en su forma más esencial.

Para el ferromodelismo es algo más complejo. Y hay qué aceptarlo: aunque este pasatiempo se vive en varios países, Estados Unidos es una especie de Meca del hobby por la variedad, los precios y las marcas que ahí pueden encontrarse; ¿y eso qué tiene qué ver con la administración Trump?

No existe un mercado local de ferromodelismo en México, me refiero a un mercado que produzca aquí mismo, o que distribuya las marcas de trenes a escala de una manera más...no sé cómo decirlo, quizás más como marcas de otras cosas, como Nestlé, Procter & Gamble, etc., que distribuyen de manera más masiva. Esto no es así porque en México, el ferromodelismo es algo minoritario. Sí, numéricamente somos muchos, pero relativamente, somos una pequeñísima parte de la población general.

Los precios se han disparado bastante en el hobby, y quizás los ferromodelistas más pudientes se molesten, pero lo vean con cierta resignación y sigan comprando, un poco menos, un poco más espaciadamente, pero seguirán comprando; quienes viajan seguido a los EUA, ya sea por su trabajo o porque simplemente tienen los medios, seguirán comprando más tiempo que aquellos que no pueden.

Las empresas que ofrecen ventas directas en línea, o las tiendas en internet, van a seguir vendiendo internacionalmente, es seguro, pero el factor precio va a seguir siendo algo determinante, y prohibitivo para muchos. Lo más seguro es que se van a disparar más las ventas de material usado, y esa será una de las fuentes para engrosar nuestra plantilla de material rodante. Pero las empresas y las tiendas en línea van a seguir vendiendo. Lo que me preocupa son los sucesos de racismo que se están disparando en los EUA, ¿por qué? con ese nacionalismo estúpido despertando en varios estadounidenses, ya me imagino a algunos usuarios de eBay negándose a venderles sus artículos a extranjeros, aunque les paguen.

Aunque en realidad, eso podría ser lo de menos, la cuestión monetaria seguiría siendo determinante. Las tiendas fijas en México pueden ver bajar sus ventas o su importación de bienes.

¿Qué se podría hacer? En cuestión cambiaria, quienes son adeptos del ferromodelismo europeo (en México) no han visto, quiero creer, mucha fluctuación pues casi todo ese mercado se maneja en Euros, al menos no en las compras en línea. ¿Sería entonces la solución cambiarnos al ferromodelismo europeo? Habría quienes quizás lo hagan. En lo personal, prefiero el americano, aunque gusto de algunas cosas del europeo.

¿Se podría pedir que ciertas marcas gringas distribuyeran directamente acá, en vez de tener qué importar todo? Quien sabe. Además, hay qué tomar en cuenta que el clima internacional actual ha puesto en la tablita al Tratado de Libre Comercio (TLC o NAFTA), y de salirse los EUA de él, o "ahogarnos" con aranceles y demás, se añadiría un porcentaje importante al precio de todo lo que compremos y venga de allá, lo que haría que nuestro querido pasatiempo sea aun más prohibitivo.

Otra cosa que se me ocurre es pensar en marcas como Kato, que son japoneses y lo mismo fabrican material para Asia, Europa y América, que comerciaran directamente con México. Aunque si les conviniera, ya lo habrían hecho desde hace mucho tiempo, sin embargo, pienso que la demanda, en dinero, es mucho más baja que si la comparamos con otros países.

¿La creación de un mercado local? Soy muy pesimista y pienso que, aunque es posible la creación de un mercado local de ferromodelismo, no sobreviviría mucho por, insisto, la relativa baja demanda y la relativa baja popularidad de nuestro pasatiempo en la población en general.

Ya han comenzado algunas pequeñas empresas a producir cosas para el modelismo, por ejemplo, existe Unique Trains Decals, negocio mexicano de reciente creación, que ha comenzado a comercializar pinturas especiales para ferromodelismo con los tonos reales de los trenes que existen y existieron en México. Bien, todo bien, mientras exista flujo de material rodante hacia el país. Pero si cada vez va a ser más difícil tener material rodante qué pintar, entonces menos pinturas se comprarán. Lo mismo pasaría con los accesorios en general, tales como edificios, árboles, escalas humanas (monitos, pues), vehículos, etc; como son una industria periférica a la troncal del ferromodelismo, si dicha troncal desaparece o no tiene un buen flujo, pues les afecta a estas industrias de los accesorios.

Para que pudiera sobrevivir, tendría qué haber también una industria local que produjera modelos ferroviarios a escala, y para esto hay qué tomar en cuenta que dicha industria tendría qué producir los modelos de manera integral, desde las carcasas y detallitos, pasando por la pintura y decoración, hasta las ruedas, acopladores, motores y engranes. Vuelvo a repetir que nuestro hobby es minoritario, y dicha industria...¿sobreviviría en un país donde los pasatiempos mayoritarios son el futbol y otros, y el ferromodelismo (y aún el modelismo en general) es un "bicho raro"?

Recordemos la historia de LODELA, la empresa mexicana que, durante décadas, fue el Santo Grial de modelistas de vehículos en general; por mucho tiempo, sus modelos, aunque eran copias de marcas como Revell y Airfix, se fabricaban aquí (todavía me da comezón en los ojos el recordar los plásticos en colores verde pistache, morado o hasta rosa, para modelos que tendrían qué ser grises, negros o blancos) y por lo tanto, eran más accesibles para quienes deseaban formar parte del mundo del modelismo. Sin embargo, siempre ha habido una apatía general hacia hobbys como éste, y dicha apatía creció y creció, hasta que le dio en la torre a LODELA, que acabó liquidando los modelos que le quedaban y a importar modelos chinos de baja calidad, siendo ese su canto del cisne, hasta que, al final, se fue para siempre.

Me imagino un LODELA pero de ferromodelismo. En un país en el que el pasatiempo principal es el futbol y algo como armar un modelo a escala, o correr un trenecito, "da hueva", lamentablemente no le veo mucho futuro, o al menos no mucha demanda. Cualquier aventurero que diga "sí, yo me aviento a fabricar trenecitos aquí en México, de todo a todo, hasta con motor", tendrá qué hacerlo como una empresa o trabajo periférico y no como su principal medio de vida. 

Me van a decir que ya existen personas que fabrican modelos artesanalmente. Pero, aunque la demanda es poca, siendo honestos, no podrían cubrir, con dichos medios artesanales o de "scratchbuilding" la demanda real. Hablo de una industria tal cual, pequeña, pero industria, que sea capaz de producir en serie con algunos métodos automatizados o maquinaria especializada. Además, creo que la mayoría de dichas personas no tienen la producción de esos modelos como modo de vida, sino como un trabajo extra, como algo periférico a lo que hacen en realidad: a lo mejor son ingenieros, abogados o médicos, y hacen y venden su material por ratos. Además, dicho material rara vez está hecho completamente de manera integral por ellos. Siempre incorporan algún elemento ya fabricado por alguna marca de ferromodelismo reconocida, ya sea un chasis completo, los trucks, o el motor. Me refiero a que se pudieran hacer pequeñas productoras de modelos en su totalidad, para no tener qué añadirles nada externo o de otra marca a los modelos que ahí se fabriquen.

¿Qué podría inyectarle vida al ferromodelismo si se produjera localmente? Ya dije, digo y diré hasta el cansancio que uno de los motivos de que el ferromodelismo no atraiga es por que es caro. Para ser fanático del futbol ni siquiera se necesita gastar dinero. Para ser ferromodelista, es necesario invertir. Si una industria local pudiera producir modelos ferroviarios a un costo accesible para el consumidor y que estos fueran de una calidad decente, y con materiales locales, se abriría un poco más el hobby hacia otras personas que antes ni siquiera se habrían acercado. Sin tener qué importar materiales y componentes, sí se podrían dar a precios, no de risa, pero sí atractivos incluso para los más jóvenes, para quienes no pueden desembolsar lo mismo que un ferromodelista veterano.

El ingenio no es algo de lo que carezcamos en México, pero el ingenio por sí mismo no resuelve el problema. Podríamos empezar por promover más la afición e impulsar la innovación en el ferromodelismo local. Quizás algunos jóvenes que se acerquen como espectadores y tengan ideas geniales de cómo reproducir y producir localmente los trenes a escala puedan comenzar a desarrollar un mercado local que abarataría los precios y haría que no fueramos tan dependientes de lo que sucede en los EUA; en parte somos responsables de que no crezca la plantilla de ferromodelistas, y muchas veces es por actitudes de cuentarremaches, de exclusividad, elitismo o menosprecio de otros que pudieran unirse.

Por lo que veo, aún si se hace algo, el panorama no es muy alentador, pero podría hacer que este pasatiempo sobreviva un tiempo más. Y si de plano no se hace nada, pues, lógicamente, viviría menos tiempo.

Por lo mientras, pensemos que el mucho o poco material rodante que tengamos, debemos cuidarlo mucho, demasiado diría yo, porque, para algunos, de aquí a que volvamos a comprarnos algo nuevo...va a pasar muuucho tiempo. Y a ver si para entonces queda planeta para correr trenes.

Nos vemos en el horizonte, donde los rieles se juntan...

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