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lunes, 16 de mayo de 2016

¿Coleccionas, o acumulas?

En el coleccionismo en general, y el ferromodelismo no se escapa, puede llegar algún día el síndrome de Diógenes, este trastorno mental en el que una persona acumula cosas por acumular. La verdad es que estoy exagerando, porque no es para tanto, pero sí se puede llegar a un punto en el que se puede perder el control de una colección.

Quien comienza en el ferromodelismo puede que no tenga suficiente espacio para comenzar una maqueta desde el primer momento en el que se mete en esta afición, entonces puede que, si empieza siendo un joven sin muchos recursos económicos, busque o compre lo más barato y logre, en poco tiempo, una pequeña colección, quizás un par de locomotoras y unos cuantos vagones, y sabe perfectamente lo que tiene, no solamente lo puede ver, sino también lo tiene presente en su mente.




Hubo un tiempo en que mi colección era tan pequeña, que la disfrutaba...
Poco a poco comienza a "aprender a comprar", buscar ofertas, material de segunda mano, etc, y la colección crece un poco más, pero aun sabe qué tiene y qué no tiene, qué le gustaría tener más adelante y qué planes puede hacer para poder obtener eso que quiere. Entonces se concentra en pensar en sus planes de hacer espacio para una maqueta fija, y esos planes no se concretan por la escuela, o compromisos familiares, o porque el espacio es realmente muy pequeño, pero no deja de comprar vagones, locomotoras, accesorios y demás mientras la ardilla le trabaja en el cerebro buscando la solución al problema de no tener una maqueta fija.

Puede que la situación económica mejore un poco por algún empleo que surja, por ejemplo, y por cuestiones de tiempo y de ocupaciones se sigue aplazando ese sueño de tener una maqueta ferroviaria, pero la compra de material sigue, y con la mejora de la situación económica también mejora la calidad de los modelos que se adquieren; esto continúa durante unos años, y llega el momento en que se compra un modelo nuevo, lo ve, lo admira...y lo guarda. Y otro momento más adelante en el que se pregunta: ¿Qué tengo?


¿Les suena familiar? A mí sí, porque es mi caso. Durante mucho tiempo he estado esperando a que "los planetas se alineen" y quizás descubrir una puerta secreta en mi recámara que me lleve a un sótano oculto, o lograr tener una casa grande con un cuarto exclusivo para los trenes, o qué sé yo, pero mientras mi material rodante se ha estado acumulando y en realidad no he hecho gran cosa en cuestión de rodar trenes o disfrutarlos realmente. Sí llegué al punto de preguntarme, ¿qué tengo? ya que solamente me acuerdo de unas cuantas cosillas significativas. No es que tenga toneladas de material rodante, pero en verdad, ya perdí el control.

¿Cuales son las causas? En parte el tiempo, la falta de espacio. Aunque en cierto modo no son más que pretextos. Y también algo que puede que también nos suene familar: Todo sirve para algo. Todo puede servir. O "Esto para una ocasión especial"...la cual no llega.

Cuando no se disfruta una afición entonces no sirve de mucho, así que hay qué tomar al toro por los cuernos: o se abandona, admitiendo que nunca se ha hecho nada y que después de todo no se le pone la atención que merece, o se hace algo por ejercerla y disfrutarla. El caso es hacer ALGO.

Hace años en una revista de ferromodelismo (y hasta ahora lo recuerdo) leí de alguien que estaba en un dilema parecido: estaba junte y junte material para el día especial en que lo pudiera usar. Se cansó que ese día no llegaba, y decidió hacer ALGO: una pequeña maqueta en la que por lo menos podía usar sus trenes.

Esa maldita manía de "algun día...todo sirve"


En lo personal, ¿qué pienso hacer? Espero que lo siguiente les sirva a más ferromodelistas en una situación parecida. Como decía, ni siquiera sé lo que tengo, así que lo primero será, aunque suene muy cortante: dejar de coleccionar. Al menos por un tiempo. Esto tiene como beneficio que dejo de llenar el espacio sin ton ni son.

Otra acción a tomar va a ser DE VERDAD hacer espacio para...algo. El espacio que sea, así sea lo más pequeño que haya.

Y la otra (a la cual ya me adelanté) es conocer mi colección y hacer decisiones "dolorosas". Sí. Como no sé ni lo que tengo, me he puesto a ver eso, y también a ver si hay cosas de las cuales puedo prescindir: vagones y locomotoras sin caja, o en mal estado, accesorios rotos, cosas que en verdad no vaya a utilizar o que ya no me gusten, y venderlas. Ya lo he hecho con algunas cosas. Sí se siente feo el deshacerse de cosas que en su momento fueron como el Santo Grial, pero si ahora ya ni me acuerdo que las tengo, ¿qué caso tiene seguir guardándolas?

Otra cosa que quiero hacer es armar trenes fijos, es decir, ver qué locomotoras tengo y con cuales vagones las puedo poner, para así tener trenes ya predeterminados por así decirlo, por ejemplo: un tren solamente de autoracks, un tren cementero, uno de góndolas con minerales, otro de químicos con tanques, otro de mantenimientos, otro de pasajeros...bueno, los que salgan. Y locomotoras que no tengan su tren o vagones "huerfanitos", pues a venderlos.

Yo sé que este es el sueño de muchos: tener, tener, tener...pero...¿se disfruta?


Hace tiempo alguien me dijo (a veces creo que fui yo mismo) que las cosas que le gustaban, en vez de guardarlas, prefería estarlas usando o de perdida viéndolas, para saber que ahí estaban y para que tuviera caso tenerlas. Es así que otra de las cosas que pienso hacer es algo, cualquier cosa, para poder ver en todo momento qué tengo, y poder establecer incluso, un límite. ¿De qué me sirve tener cientos de vagones si no los voy a usar todos? Preferible tener 4 trenes bien hechos que material rodante desperdigado que acaba en una caja de cartón, ignorado...

Y una vez que tenga todo en orden, comenzaré con otra metodología de coleccionar:


-Mejor me voy a concentrar en mi flota existente: cambiarles todos sus coples por micro-trains, digitalizar locomotoras, y demás, y hasta que no termine con lo que tengo, no voy a coleccionar algo más.

-Si son locomotoras, no compraré ninguna que no venga en caja o digitalizada, o si no puedo comprar la locomotora con su decodificador, y coples micro-trains, mejor no comprar nada.

-Casi lo mismo con el material rodante: si no trae coples micro-trains o no puedo conseguir el paquete de vagón y coples, mejor no.

 Espero  poder cumplir con este "plan", sobre todo porque va a llevar tiempo. Pero por lo menos me acercará más a mi colección...y trataré de dejar de pensar que hay qué guardar para una ocasión especial las cosas. Quizás lo mejor sea pensar que todas las ocasiones son especiales.

lunes, 25 de abril de 2016

Modelado 3D aplicado al ferromodelismo

No pretendo dar un curso de modelado 3D, pero sí una breve reseña y opinión para que podamos aplicar esta tecnología de diseño asistido para el modelismo en general, y en lo particular, para el ferromodelismo.

A menos que solamente coleccionemos material rodante y lo exhibamos en una vitrina, o lo tengamos guardado en cajas, estarán de acuerdo conmigo en que otros componentes importantes del ferromodelismo son los complementos de la maqueta, o sea, los edificios, postes, vehículos y ambientación en general.

Antes ya he hablado de:


y ahora daré un acercamiento a la parte que, en lo personal, considero la más compleja en el proceso de lograr un modelo impreso en 3D.

La forma más rápida e inmediata de obtener accesorios tales como edificios es comprándolos. Si tenemos una tienda cerca, basta con ir, pedir, pagar y llevar a casa. Por lo general, el mercado está limitado para muchos gustos, por ejemplo en los edificios podemos encontrar aquellos que adornan el paisaje norteamericano, y también los lejanos parajes ferroviarios europeos. Es decir, quizás queremos hacer una maqueta "muy mexicana" pero nos encontramos puros edificios que no se parecen en nada al estilo de las estaciones de por acá, o las casetas, o las iglesias, o qué sé yo. 

Habrá quienes para subsanar el problema, pueden fabricarse sus propios edificios de diferentes formas: con cartón, con estireno, etc, utilizando técnicas y herramientas propias del arte de hacer maquetas, toda una disciplina que sólo unos cuantos talentosos dominan. Las ventajas de esto son que podemos hacer, desde cero, los edificios que deseemos y como deseemos, con los materiales que mejor utilicemos, ademásde que podemos estar orgullosos de hacerlos con nuestras propias manitas.

Las desventajas que nos puede suponer es que si por cuestiones de tiempo no podemos estar cerca de nuestro espacio de trabajo, tardaremos mucho en terminar un edificio, por ejemplo. Pero el heho de aprender a usar herramientas y materiales de maquetismo es algo muy gratificante al.final. las cosas buenas toman su tiempo.

Me gusta la idea de maquetear desde cero, o "scratch" como dicen los gringos. Pero por cuestiones de tiempo a veces no puedo estar pegado a mi mesa de trabajo maquetil, y me la paso más tiempo frente a una computadora. Y con tiempos muertos, así que, ¿por que no aprovechar esos tiempos para modelar algo y  luego imprimirlo?

CREACIÓN DEL MODELO

¿Que se necesita para comenzar? El modelado en 3D en si no es complicado, siempre que sea para hacer formas sencillas; si queremos modelar como los de Pixar, pues mejor no. Pero para una maqueta ferroviaria, donde normalmente necesitamos edificios un tanto cuadrados, postes, botes de basura, etc, lo único que requerimos son formas muy básicas: prismas rectangulares, triangulares, esferas, cilindros, etc, ya sea solos o combinados.

 Además necesitamos un software con interfaz intuitiva y muy fácil de usar, en este caso, si son maestros de programas como 3DSmax o Maya, pues sáltense este apartado, y váyanse directo a...la creación del archivo para imprimir en 3D, que pongo más abajo.

En lo personal, utilizo Google Sketchup, que es una aplicación gratuita que permite generar formas tridimensionales en cuestión de minutos.

Sketchup es una aplicación muy fácil de usar, hay tutoriales por montones en YouTube y en diferentes sitios de internet, así que no voy a dar un curso por este medio, pero sí un ejemplo de sus aplicaciones.

En el programa podemos por ejemplo trazar un triste cuadrado que convertiremos en algo más.



Después, con la herramienta llamada "offset" podemos crear lo que serán unos rudimentarios muros.



Luego, borraremos el cuadrado de enmedio



Y con la herramienta "pull", podremos levantar los "muros".



Y a esos muros podemos abrirles ventanas, puertas, ponerles un techo, etc. Sketchup puede hacer modelos tan precisos y tan detallados como se requieran. Todo esto lo hice en, a lo mucho, minuto y medio, y eso con mucha calma. Pero como decía, no pretendo dar un curso de Sketchup.

Algo IMPORTANTISIMO: todos nuestros objetos deben de tener cierto grosor, por ejemplo, los muros del ejemplo anterior, si no, el programa de la impresora 3D y ésta lo interpretarán como que ahí no hay nada para imprimir.

Para crear un objeto o modelo sencillo, como la caseta ferroviaria que hice y que muestro a continuación, basta con, mentalmente, descomponerlo en los cuerpos geométricos básicos, y a partir de ahí, modelar. Usé el mismo principio del ejemplo anterior, aunque claro, es más complejo.



EXPORTANDO EL MODELO A IMPRIMIR

El siguiente paso, ya que tenemos nuestro flamante modelo de 4 paredes sin techo, es convertirlo a un formato que sea compatible con la impresión 3D. Es decir, de momento, la impresión 3D no funciona como la 2D, que desde cualquier programa de edición de texto o imagen podemos enviar directamente nuestro archivo a la impresora.

Para esto tenemos qué conseguir otra aplicación que nos haga una segunda transformación de nuestro modelo 3d. Es decir, en Skecthup lo creamos, lo guardamos, y lo tenemos qué exportar a cualquiera de los siguientes formatos: OBJ o STL, de preferencia, y son opciones que Sketchup tiene. Una vez que tenemos estos archivos, usaremos nuestro programa de impresión 3D.

Los programas que recomiendo porque son los que sé usar, son Repetier Host y CURA. Estos programas son compatibles con la mayoría de las impresoras 3D comerciales, además, son gratuitos. Lo que hacen estos programas es abrir el modelo que exportamos en OBJ o STL, lo analizan, y lo "rebanan" en el sentido horizontal. Es decir, crean decenas, o cientos, de "rebanadas" que pueden tener una altura de una a tres micras, y son las capas que nuestra impresora 3D va a generar. Tenemos dos opciones: desde Repetier Host o CURA podemos enviar el modelo directamente a impresión, o NUEVAMENTE exportar el archivo a otro formato llamado .GCODE, guardarlo en una memoria, generalmente microSD, e insertar la memoria en la impresora 3D y desde su panel de control, imprimir (ese es el caso de mi impresora). Los programas nos darán en su interfaz el tiempo de impresión y peso aproximados de nuestro modelo.

¡IMPRIMIENDO!

Ya sea que hayamos mandado nuestro modelo directamente a impresión o lo hayamos guardado a la memoria microSD, si hicimos todo bien, este se va a imprimir sin ningún problema, y así tan solo nos quedará pintarlo y decorarlo a nuestro gusto, claro, cuando se enfríe la cama de impresión y podamos retirarlo.

Esto tan solo es un pequeño esbozo de cómo ir desde la concepción de un modelo 3D hasta la impresión del mismo. Para mayor información, tenemos a nuestro amigo Google, YouTube, y si tienen alguna duda específica, la sección de comentarios de este Blog.

Nos vemos en el horizonte, donde los rieles se juntan...

lunes, 28 de marzo de 2016

¿Americano, o europeo?



Desde mi punto de vista, en un sentido estético, podemos dividir los estilos del ferromodelismo en dos grandes grupos: los trenes americanos y los europeos. Existen otras vertientes que son populares en ciertas regiones del mundo, como los trenes japoneses, y también otras poco conocidas como los trenes australianos o rusos (que en cierto modo estos últimos serían "medio" europeos), pero no voy a hablar de ellas.

Podría pensarse que la preferencia por un estilo en particular es solamente por gusto, pero hay mucho más involucrado, por ejemplo, las tecnologías o normas diferentes empleadas en la fabricación de los trenes.

Con este video, pretendo hablar un poco más en un tema que a veces podría prestarse para decir que "es mejor lo americano" o "es mejor lo europeo".



Queda mucho en el tintero, mucho qué decir, pero lo único que puedo añadir por el momento es que las dos variedades principales, los dos "sabores" del ferromodelismo en escala N tienen una gran variedad, y sus particularidades.

Maqueta orgullosamente americana

 En América, esta afición se concentra fuertemente en Estados Unidos, y me atrevería a decir que se va diluyendo conforme uno va bajando hacia el cono sur; en México tiene cierta intensidad, pero por cuestiones de economía, y de accesibilidad a los diferentes materiales, no podemos ejercer el hobby de la misma manera que los vecinos del norte: mientras un gringo puede comprarse varios trenes de un jalón, quizás nosotros tan sólo podamos con una locomotora (peor que el dólar está más caro). Es decir, en México, este hobby es aun más minoritario, y no existen comunidades grandes y unidas ni en la vida real ni en internet en donde se intercambien conocimientos e ideas; sí hay, pero a una escala mucho menor que en otras latitudes. Y más al sur del continente, no sé cómo esté la situación, pero el hecho de que no existan de fábrica trenes a escala decorados con esquemas centroamericanos o sudamericanos, me da a entender que la demanda por esos lares no es mucha, o que los ferromodelistas tienen qué recurrir mucho a hacer sus propias decoraciones. En el ferromodelismo americano, el tren de carga tiene un lugar especial, pues es lo que más vemos. Y el de pasajeros también pero pienso que no es tan notorio como el de carga.

Maqueta orgullosamente europea

En Europa, sin embargo, la afición es más homogénea, pues existen modelos de fábrica para representar a los trenes incluso de esos países raros de Europa del Este, y de países nórdicos, aunque la afición se sigue concentrando en ciertos países como Reino Unido (aunque digan que no son europeos), Alemania, España y Francia. Caso curioso, España, un país muy parecido al nuestro (casi nada, somos, en parte, descendientes de españoles) tiene una "plantilla" de ferromodelistas que crean grandes comunidades tanto reales como virtuales, gustosos por el "bricolaje" y por compartir su conocimiento en modificaciones electrónicas, de pintura, motorizaciones (utilizan los chasis de modelos americanos para motorizar modelos estáticos, con resultados bastante buenos). Quizás allá el hobby también sea minoritario, pero al menos tiene más presencia y cooperación, a mi parecer. De hecho, los primeros cúmulos de información que obtuve sobre el ferromodelismo y la escala N fueron en sitios y foros españoles. Claro que, hay qué tomar en cuenta la economía por esos lugares, además de su extensión territorial comparada con la nuestra, aspectos culturales y sociales, etc. Y en Europa, la variedad de trenes de pasajeros a escala, como menciono en el video, refleja una realidad que viven allá: el uso masivo de este tipo de trenes para transportarse.

Una poderosa "cienpies" de Broadway Limited

Las marcas que hacen modelos exclusivamente americanos como Bachmann, Atlas, Fox Valley y otras, se valen de sus fábricas en China, y he de decir que, si bien tienen productos que van de lo "decente" a lo bueno, muchas veces en cuanto a calidad de fabricación y atención al detalle, no se comparan con los trenes "eurofeos" como se les llama a veces. Es cierto que hay marcas de GRAN calidad que hacen sus modelos aquí mismo en el continente, o en China pero de calidad muy superior, como Bowser, Intermountain, Broadway Limited, pero hacen modelos en cantidades muy limitadas y a precios estratosféricos. Me imagino que es en gran parte por la cultura "consumista" de lo desechable de nuestros vecinos de EUA; sé que cuidan sus modelos, pero de seguro no les duele tanto si se les descompone alguno, pues pueden ir y comprar otro.





El Connex de Fleischmann


En cambio, viendo marcas que fabrican modelos exclusivamente europeos, tales como Fleischmann, Roco y Minitrix, se nota que van de lo bueno a lo excelente; en parte por precios de importación y en parte por su precio propio, son de los más caros que se pueden conseguir en América, y la atención al nivel de detalle llega a ser muy superior, además de ofrecer prestaciones tales como la instalación de decoders sin cables, luces exteriores e interiores muy detalladas, y gran variedad, que se pueden encontrar trenes de diferentes épocas y países...en escala N. No hablo de Mehano por dos cosas: no se dedica exclusivamente al material europeo, y es de la peor calidad que he visto.

Tampoco hablo de Kato demasiado, porque hace material para diferentes mercados, principalmente para el japonés, pero también para el americano y europeo...además, el ferromodelismo japonés es harina de otro costal. Eso sí, muy buenos modelos, y quizás en un término medio entre las marcas americanas y europeas.

En fin, todo se resume a una cuestión de gustos, pero es un tema que a veces sale a la plática.

Nos vemos en el horizonte, donde los rieles se juntan...

jueves, 17 de marzo de 2016

La impresión 3D y el ferromodelismo

La impresión 3D no es algo muy nuevo, sin embargo, es apenas desde hace unos años que ha comenzado a permear entre usuarios comunes y corrientes. Las impresoras 3D habían sido caras, voluminosas y costosas, y solamente quienes se dedicaran a la producción industrial de piezas podían adquirirlas, pero eso ha cambiado.

Pero, ¿qué es la impresión 3D?

Ya no nos es extraña la impresión tradicional, en medios como papel, bidimensional, de textos e imágenes. Ahora imaginense poder "imprimir" un objeto de manera tridimensional. La impresión 3D permite modelar un objeto en una computadora, por lo tanto, se puede conseguir un modelo preciso, que se puede escalar al tamaño que se desee (o que la tecnología lo permita), perfectamente simétrico y con los detalles que uno le ponga, sin el esfuerzo tradicional de esculpir desde cero algo que puede quedar o no simétrico, o con detalles o líneas que no son perfectamente rectas.

Podemos modelar primero, imprimir después


El modelo 3D creado en una computadora puede ser enviado a una impresora 3D, que va a "imprimir" el objeto con capas del material que utilice. Es como si al objeto (de manera virtual) la impresora lo "rebanara", y esas rebanadas la impresora las va sacando en una superficie. Las rebanadas pueden ser de plástico, de resina o de arcilla mezclada con químicos, y se añaden capas hasta formar el objeto en cuestión.

¿Qué aplicaciones tiene la impresión 3D en el modelismo en general, y en particular en el ferromodelismo? La respuesta es obvia: imprimir nuestros propios modelos.

Supongamos que queremos un modelo de locomotora o vagón que no se consigue ni se vende comercialmente. Podemos modelarlo en algún programa de diseño 3D y mandarlo a imprimir en 3D, y por fin, tendremos un modelo único o que al menos, si no lo podemos comprar en una tienda, lo podemos hacer en la comodidad de nuestras casas, si tenemos una impresora 3D de escritorio.

Para la escala N es algo ideal, pues las impresoras más comerciales llegan a imprimir en un volumen máximo de 20x20x20cm, más o menos la longitud de la mayoría de las locomotoras y vagones.

Las impresoras 3D han bajado su precio drásticamente, y en el mercado podemos encontrarlas desde $5000, para armarlas nosotros mismos, y más complejas en más de $70,000 (todo es en pesos mexicanos).

Yo me compré una en la cual he impreso algunos complementos para mi mundo maquetil, como camiones, autos, edificios y estructuras, porque también para eso es muy útil una impresora 3D, para crear elementos de ambientación. ¿Nos gustó un edificio que vimos? Podemos modelarlo en la computadora, e imprimirlo sin problemas a escala N.

Aquí les dejo algunas muestras de lo que se puede hacer con una impresora 3D en el ferromodelismo:




Vagones, locomotoras...


 ...estructuras diversas...






Y finalmente, les dejo el video de MI impresora 3D:



Saludos.

lunes, 22 de febrero de 2016

¡El Halcón Milenario en escala N! (Bueno, casi)

En este video hago una reseña sobre este kit para armar de la marca Revell, que si bien no es el mejor, tampoco está tan mal.


No es un vagón, no es una locomotora, no es un pájaro ni un avión, pero es un modelo del Millennium Falcon bastante cercano a la escala N. Si bien ya existen otros modelos de mucha mejor calidad fabricados por Fine Molds y Bandai a escala 1/144, este de Revell es una opción a menor precio con un nivel de detalle decente.

Mi idea es hacer un módulo T-Trak con temática de Star Wars usando este halcón, y como digo en el video, hay partes que no me gustan tales como los trenes de aterrizaje y la antena que es de la edición del episodio VII, yo quiero la redonda, pero gracias a la tecnología actual, es decir, a la impresión 3D, es posible crear esas partes con un mejor nivel de detalle que las partes que trae incluidas.

De momento, solo he cambiado la pieza azul que aparece en el video y que es el difusor del propulsor principal de la nave, imprimí en 3D una rejilla más realista que pueden ver en la siguiente foto:


Ahi está la comparativa entre las dos piezas, sin duda la impresión en 3D le realza bastante, aunque ahora falta la óptica que permitirá que los LEDS difuminen su luz de una manera más uniforme. Y hablando de LEDS, al módulo de luces y sonido le quité las baterías y le dejé fijo el botón porque al final de cuentas no voy a utilizar nada de eso.

Aquí les dejo algunas imágenes de las piezas que quiero mejorar para imprimir en 3D, y otras imágenes de los halcones que fabrica Bandai y Finemolds, para que les echen ojo.


Los trenes de aterrizaje que quiero reproducir. Obviamente no son los de mi kit.


La antena que quiero que tenga, no la rectangular chafita del episodio VII






El halcón de Fine Molds




Y el de Bandai




Que la Fuerza los acompañe...








lunes, 7 de diciembre de 2015

¿El ferromodelismo tiene un pie en la tumba?

Ya sé que el título es muy amarillista, y los que somos ferromodelista sabemos que no es así, o bueno, es lo que yo creo: está más vigente que nunca.

Pero en un par de revistas he leído artículos parecidos a esta entrada, en donde se preocupan por que el hobby se está "haciendo gris"; ejemplo, en las reuniones, normalmente los ferromodelistas que están exhibiendo sus modelos o maquetas, están más o menos de los 40 años para arriba, y una de las preguntas que a veces se hacen es, ¿ por qué no hay chavos veinteañeros, adolescentes, donde está la sangre nueva? ¿El hobby está envejeciendo y cuando todos los "viejitos" se vayan, la afición se va con ellos?



Para nada. Es cierto que esta afición no llama a la chaviza, al menos no de una manera en que estén en activo y participando y entrándole duro un buen porcentaje de jóvenes, pero, ¿por qué?

Vamos a poner un escenario: muchos de nosotros comenzamos con el gusanito del ferromodelismo el día en que, de niños, recibimos un tren de juguete, o mejor aun, un tren a escala, en mi caso, recibí una locomotora NdeM de Lily Ledy que tuvo un final desafortunado, pero eso no me quitó el gusto por los trenes a escala y el modelismo en general. Entonces, quizás durante algunos años podamos jugar y divertirnos como enanos con nuestro set inicial, pero por cuestiones motoras a esa edad, porque nos llaman la atención otras cosas y porque nuestros intereses están diversificados, no le damos todo el tiempo del mundo al ferromodelismo. 

Sí, lo ve con curiosidad, pero a lo mejor al rato se le olvida...


Quizás en la adolescencia nos da por retomar el hobby, pero igual hay cosas muy potentes que nos llaman, lo queramos o no: la escuela, los cambios propios de la adolescencia, las chicas (en mi caso, por su pollo), los intereses comunes con amigos y compañeros de la escuela, e incluso, cosas como el ferromodelismo a esa edad se consideran "ñoñadas" por cierto sector de escuincles, siendo así, pues no compartimos que nos gusta.

Vamos avanzando en la escuela, y tenemos la prioridad de sacar un bachillerato, por ejemplo. Queremos tener una maqueta y más material rodante, pero resulta que somos hijos de familia y entonces todo dependerá de si nuestros papás nos compran o nos dan la lana, y si les decimos para qué es, y los precios (pues es un hobby caro) nos lo dicen, que es mucho dinero para unos trenecitos (a menos que nuestro papá, o en caso extremadamente raro, mamá, sean ferromodelistas y nos compartan de lo suyo). Quizás tratemos de conseguir un trabajo, pero de medio tiempo para balancearlo con la escuela, pero el ingreso es muy magro y además, como estamos trabajando, no todo el dinero es para nosotros puesto que papá y mamá nos piden amablemente una justa tajada para ayudar en los gastos del hogar.

Después podría ser la prioridad el terminar una carrera: desveladas, trabajos interminables, jornadas muy pesadas, y el hobby, pues a un lado, porque no nos da tiempo. Aunque si de verdad nos interesa, nos damos escapadas y conseguimos construir un humilde módulo o circuito con lo poco que tenemos, para correr un trenecito alguna vez al mes o a la semana. Y al terminar la carrera, pues viene la búsqueda de posicionarnos en el mercado laboral y asegurarnos un porvenir, y si además buscamos formar una familia, pues ni se diga: si comienzan a llegar los hijos, son nuestra prioridad principal, entonces quizás abandonemos por completo, o dejemos en modo de espera el hobby hasta que las cosas sean propicias, o tratemos de hacer malabares con la afición, trabajo, casa, etc.

Así se ve desde el lado de los ferroaficionados: gente va y viene, pero solo se quedan unos cuantos. Hay qué aceptarlo, es un hobby un tanto excluyente, en cierto modo.


Conforme los hijos van creciendo y se van haciendo más independientes, obtienen algún trabajo, y llega el momento en que se van de la casa, nos va quedando más tiempo. Se desocupa una recámara o dos, y decimos "a huevo, ahí va a ir la maqueta", y aunque tenemos qué negociarlo con la máxima autoridad de la casa, o sea, nuestra mujer, si lo conseguimos, tenemos un espacio en donde sabemos que ya no habrá manitas traviesas que vayan a querer hacer de las suyas con nuestros preciados trenes. 

Si llega el retiro, acompañado de una pensión decente, quizás no tengamos todo el tiempo del mundo para el hobby, pero ciertamente ya está lo básico de la ecuación: tiempo y dinero. Y es entonces cuando nos metemos más de lleno, cuando empezamos a compartir más el hobby con otros como nosotros, y cuando empezamos a salir más del "clóset", a asistir a las convenciones ya no como meros espectadores sino como participantes, observando a niños y a adultos jóvenes curiosos que quizás algún día estén también totalmente involucrados en la afición ya que el nido se haya quedado vacío y no tengan la presión de trabajar (o al menos no tanto) para tener ingresos.

"Equis, somos chavos"


Así ha sido siempre, o casi siempre, aunque quizás en algunos lugares cada vez más adultos jóvenes, contra viento y marea, se acercan más al ferromodelismo, y son fieles. O sea, que el ferromodelismo no tiene un pie en la tumba, más bien está más vivo que nunca y se alimenta de la experiencia añejada por tanto tiempo, quizás de permanecer dormido, y luego, comenzar a darle duro en cuanto la situación nos lo permite.

Y tampoco hay qué olvidar que el ferromodelismo no es una afición masiva como el futbol: el futbol, si uno es fan, es una afición relativamente barata, accesible y que apela más a la "chaviza", pues se grita, se echa desmadre, se vive una gratificación instantánea, y el ferromodelismo requiere tiempo, no ofrece resultados inmediatos, necesita paciencia. En una época en la que la gente busca un placer instantáneo, un like que se da en segundos y la emoción dura un momento, el ferromodelismo no parece atraer a ese sector, porque uno puede llevarse años construyendo una maqueta, o decorando modelos (llevo más de 10 años decorando y envejeciendo, es poco mi material y aun así no he terminado). Y pienso que cuando me retire y sea viejito, voy a ponerme tardes enteras a darle al hobby, pues al fin y al cabo, ya nada me presiona, jejeje...

viernes, 31 de enero de 2014

La electrónica y sus aplicaciones al ferromodelismo

Los hobbies exigen al usuario, dependiendo del nivel en que se involucre, ciertas habilidades y destrezas que permiten disfrutar aun más la afición, y el ferromodelismo no es la excepción.

Existen diferentes tipos de ferromodelistas: los hay quienes, como otros aficionados al coleccionismo, compran material rodante para tenerlo en una vitrina y admirarlo. Esto es perfectamente válido, digamos que es el ferromodelista que es sólo coleccionador. ¿Qué implica este nivel? Pues tener un lugar donde exhibir los modelos, que no les de el sol, que no se llenen de polvo, etc.

Pero por lo general, los ferromodelistas solemos disfrutar de hacer andar nuestros trenes en un circuito de vías o en una maqueta compleja, entonces ya no es sólo coleccionismo, ni modelismo estático, ya entramos al modelismo dinámico.

Aquí puede haber otros usuarios: quienes compran su material rodante y lo hacen correr, sin darle mantenimiento, y en cuanto se les descompone, lo dejan así, o buscan a quien se los repare. Y quienes preferimos repararlos (y darles mantenimiento para alargar la vida útil).

Hay locomotoras con electrónica muy básica


La fuerza motriz (locomotoras) requiere de elementos electrónicos muy básicos, sencillos de conocer y de entender. Pero la electrónica en el ferromodelismo va mucho más allá de dar mantenimiento y reparar locomotoras, sobre todo si se quiere (o se tiene) una maqueta muy compleja.

Y otras que son una pequeña computadora con ruedas.


La electrónica es una técnica que nos sirve para fabricar o reparar circuitos conformados por elementos semiconductores (que limitan, pero no impiden, el paso de corriente eléctrica) que fungen distintas tareas. Haciendo una comparación, en el caso de una instalación eléctrica de una casa, lo que se hace al crear circuitos es determinar el flujo y el trayecto de la corriente eléctrica para hacer funcionar focos o electrodomésticos.

En el caso de la electrónica, es no sólo determinar el flujo y trayecto de la corriente eléctrica, sino controlar su comportamiento, el voltaje, la manera en que afecta al circuito.

En el ferromodelismo es algo así, ya que nuestros trenes funcionan con electricidad. Y para esto debemos conocerla un poco más, y saber que, básicamente, existen tres características determinantes:



-Voltaje (V): Es, por así decirlo, la "cantidad" de electricidad que se encuentra en un punto de salida, ya sea un contacto o una batería. Afortunadamente en el ferromodelismo no manejamos voltajes demasiado altos, si acaso máximo 20 Volts (que es la unidad de medida del voltaje). Si hacemos una analogía con, por ejemplo, agua, sería la cantidad que tenemos almacenada en un contenedor.

-Corriente (I): Es la INTENSIDAD con la que el voltaje es distribuido a través de un circuito, o sea, la fuerza con la que pasa a través de los conductores. Se mide en Amperes. Y, haciendo una analogía con el agua nuevamente, puede ser tan intensa como un río embravecido o un arroyo calmado, no importa la cantidad de agua. Es decir, puede que tengamos sólo 1V, pero va a 1A de intensidad, y quizás tenemos 20V pero tienen una corriente de sólo 500mA (La mitad de un amper). En el ferromodelismo generalmente se trabaja a 1A.

-Potencia (W): Se mide en Watts y es qué tanto calor o energía despide o disipa un circuito. Es lo que se ve reflejado en nuestras facturas de luz. 

-Resistencia (R): Se mide en Ohms y es qué tanta electricidad se impide pasar en un circuito.Esto será quizás lo que más utilicemos en cuanto a iluminación en trenes y en maqueta, por ejemplo.

Se manejan dos tipos de corriente: La alterna, que es la que se ve más comunmente en las instalaciones eléctricas de las casas, y esto quiere decir que no existe polo positivo ni negativo, puesto que ALTERNA constantemente su polaridad. Por eso la mayoría de las veces no importa si conectamos un foco "al revés", se encenderá de todas maneras. La corriente alterna es la que se utiliza en el ferromodelismo digital.

Y la corriente directa, en la cual SÍ existe un polo positivo y otro negativo. 

Existen componentes electrónicos que aceptan ambas corrientes (no tienen polaridad) y otros que sólo funcionan con corriente directa.

Esto es en cuanto a la electricidad, ¿y qué debemos saber hacer? Tenemos qué contar con ciertas habilidades como las siguientes:

-Soldar
-Pelar y enroscar cables

Y contar con herramientas tales como cautín (soldador), pinzas, cinta aislante, soldadura, etc.

¿Qué debemos tener en cuanto a componentes electrónicos, y saber en cuanto a ellos?

Primero que nada, informarnos sobre cada uno, pero aquí les pongo los más comunes:

-Resistencias: Se utilizan bastante, y nos van a servir para limitar el voltaje y la corriente para iluminación, por ejemplo: si queremos cambiarles las bombillas incandescentes a nuestras locomotoras por LEDS (que duran más y no producen tanto calor) debemos ponerles resistencias a cada LED, ya que las bombillas o foquitos trabajan a 12V generalmente, y los LEDS a 3V máximo, y se pueden quemar. Esto aplica no sólo para locomotoras, también para vagones y accesorios tales como señales, y la iluminación de edificios en la maqueta.



-LEDs: Estos elementos de iluminación tienen algunas ventajas: No consumen demasiada electricidad (máximo 3V) y tienen una vida útil de muchos años (hasta 10 o 20), y no producen calor, o sí, pero apenas es perceptible. Cada vez son más pequeños y nos pueden servir para poner luces más vistosas e intensas, o naturales, según sea el caso, a locomotoras, vagones, señales y edificios. Vienen en diferentes colores, pero los que más se usan en el ferromodelismo son los blancos de luz fría (para edificios, faroles modernos y locomotoras actuales) y blancos de luz cálida (para locomotoras y faroles antiguos, por ejemplo), o color ámbar (que se usan igual que los blancos cálidos). Verdes, ámbares/amarillos y rojos para señales en general (semáforos), y otros como azules (junto con rojos) para simular otras luces, por ejemplo, de vehículos de la policía. Como recomendación, estos deben llevar siempre una resistencia para evitar que se fundan con variaciones de voltaje. Sí tienen polaridad negativa y positiva.

En tamaños, colores y sabores distintos


Con mejores luces, LUCE mejor el detalle


-Capacitores: Son, por así decirlo, "filtros" o "almacenes temporales" de electricidad. Ayudan a evitar interrupciones de voltaje a ciertos circuitos, por ejemplo, en los vagones y su iluminación, evitando el parpadeo causado por la pérdida de contacto constante entre las ruedas conductoras y las vías. Existen con polaridad y sin polaridad.



-Diodos/puentes de diodos: Muy útiles para convertir corriente alterna en directa. Por ejemplo, tenemos una maqueta digital pero queremos iluminar un vagón de pasajeros con LEDs, los cuales no funcionan con corriente alterna. Antes de los LEDs y otros elementos, debemos colocar un puente de diodos, lo cual da polaridad al circuito. Y este mismo va a funcionar tanto en digital como en análogo.

-Cables: Necesitamos forzosamente elementos para cerrar o construir el circuito, y unos de ellos son los cables.

-Placas de circuito impreso: Las venden ya perforadas y podemos cortarlas a nuestro gusto, nos ayudan a montar circuitos y a mantenerlos en su sitio.

-Decoders/decodificadores: Son los "cerebros" de nuestras locomotoras en caso de que nuestro material sea digital o queramos que así lo sea. Algunos tienen cables para soldarlos a locomotoras más antiguas, y otros tienen conectores listos para enchufar a locomotoras "DCC READY". Para instalarlos, debemos saber soldar, cortar y pelar cables, etc.

Lo anterior es algo demasiado básico y quizás se me escaparon muchísimas cosas. 

Otra herramienta que NO nos puede faltar es el multímetro: es un medidor de voltaje, corriente y resistencia, que nos va a ayudar bastante a no andar a ciegas al analizar los circuitos electrónicos de nuestro material rodante y maqueta.



Los hay muy baratos, con uno de esos tenemos, o si nos podemos permitir uno más caro, pues adelante.

¿Qué más podemos hacer si conocemos de electrónica básica? Podemos cambiar el motor a una locomotora, digitalizarla, cambiarle bombillas por LEDs, motorizar una locomotora "dummy", añadir luces a un vagón, cablear nuestra maqueta para iluminación, aislar el chasis de una locomotora para digitalizarla, añadir efectos a las luces de nuestros trenes y de nuestras maquetas (estrobo, luces audiorritmicas, etc), es decir, imagínense que en nuestra maqueta reproducimos una discoteca, pues podemos ponerle luces destelleantes de mil colores.



Incluso podemos añadir sonido a la maqueta, y otros efectos interesantes.

Por eso la invitación es a aprender electrónica básica para disfrutar aun más del hobby. Hay mucha información en internet, esta entrada fue nada más una mención muy general.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Los famosos y sus trenes

A pesar de que en la entrada anterior consideré un poco que los ferroaficionados somos "bichos raros", no quise decir que sólo seamos dos o tres loquitos que lo hacemos. De hecho, el hobby llega a varios niveles socioeconómicos en los que se desenvuelven celebridades que gustan de modelos sobre rieles.

Hemos visto en películas y caricaturas aficionados del ferromodelismo, pero son personajes que, si bien son famosos, no dejan de ser ficticios, por ejemplo, el Reverendo Alegría (Los Simpsons) Sheldon Cooper (Big Bang Theory) y Homero Addams (Los Locos Addams). ¿Y qué pasa con los famosos de verdad?

Aquí pongo una lista de algunos de los más reconocibles actores, cantantes, deportistas, etc, que son ferrolocos como un servidor:

-El reverendo W. Awdry, creador nada más y nada menos que de Thomas la locomotora.


Dos ferrolocos juntos, el rev. W. Awdry y Ringo Starr.

-Tim Berners-Lee, uno de los pioneros de internet

-Tom Brokaw, famoso periodista estadounidense

-Johnny Cash, famoso cantante

-Winston Churchill, aquel famoso premier británico

-Gary Coleman, mejor recordado como Arnold en Diff'rent Strokes (O Blanco y Negro, como se le conoció a la serie en México) Es decir, ¿de qué estás hablando, Willys? Es fan de la escala N, o sea que SÍ sabe.



-Phil Collins, cantante muy reconocido

-Joe Dimaggio, beisbolista estadounidense

-Walt Disney...sí, y tenía modelos a vapor de escalas grandes. Presumido.



-James Doohan, mejor conocido como Scotty en Viaje a las Estrellas (Star Trek)

El buen Scotty también le hacía a la treneada...


-Gene Hackman, actor que recordamos como Lex Luthor en las primeras pelis de Superman con Christopher Reeve.

-Tom Hanks. Así es. Tom Hanks.

-David Hasselhoff, o sea, Michael Knight en El auto increíble (Knight Rider). Tiene una maqueta en su jardín, escala G.

-Elton John. Sí, él.

-Michael Jordan, otro sabio, porque es fan de la escala N.

-Buster Keaton, "el hombre del rostro de piedra", estrella del cine mudo, uno de mis favoritos, era aficionado a la escala S.

-Frank Sinatra. El buen Frank era aficionado a los trenes casi de juguete de Lionel, y en uno de sus pequeños ranchitos tenía dedicado todo un edificio a su maqueta, que aún funciona como relojito.

-Bruce Sprinsteen (Streets of Philadelphia...)

-Ringo Starr.

-Rod Stewart, gusta de la escala HO y de la 00.



-Elton John

Y son algunos, para ver que después de todo, no estamos tan solos y que, si buscamos por internet fotos de sus maquetas, nos quedaremos "con el ojo cuadrado"...


martes, 13 de agosto de 2013

Las aficiones y la familia (desahogo de inquietudes)

Hace tiempo que no posteo algo sustancial en este blog, digo que ha sido por motivos de trabajo pero en realidad no me he organizado muy bien que digamos, y eso que siento que tengo material para poder escribir hasta unas 4 entradas al hilo.

No, no he dejado la afición, al contrario, he seguido en temperizado de vagones, armado de un módulo T-Trak, etc. Pero no he medido bien mis tiempos para poder compartir más con los lectores de este blog.

Pero desde hace tiempo tengo una inquietud que quiero ventilar; nuestras aficiones son parte de nosotros, algo de lo que nos identifica, de lo que nos hace ser lo que somos, una parte de nosotros. La inquietud que me ocupa es el cómo nuestras familias (biológicas o políticas) toman nuestro hobby.

En parte también pretendo sea una especie de opinión para poder compaginar trenes y parientes, ya que muchos tienen la suerte de que sus familiares los apoyen e incluso han podido "contagiar" a algunos miembros de su familia. He conocido ferroaficionados que "heredaron" la afición del papá, y ahora, en edad productiva ambos, le dan al hobby como hubiera querido Darth Vader con Luke, es decir, "como padre e hijo". 

O quienes tienen hijos pequeños y han logrado transmitirles el gusto por los trenes, por la ferroafición y estos están locos por los vagones, las locomotoras y demás. A veces crecen, y se olvidan del hobby, pero a veces le siguen.

Quizás no sea tan raro este escenario que acabo de comentar, pero el que sí es un poco más raro es el de madres y esposas que se integran al hobby de alguna manera: comprándole al aficionado un vagoncito de vez en cuando, acompañándolo CON GUSTO a las convenciones y reuniones de clubes, respetando su maqueta o material rodante, cediendo espacio, etc. A lo mejor hasta ayudando en la maqueta, como haciendo arbolitos, pintando, limpiando, cortando...creo que lo que todo aficionado a algo, cualquier cosa, esperaría.



Somos seres sociales, y como tal, a veces tenemos qué enfrentarnos a quienes a lo mejor les es indiferente o de plano no les gusta nuestra afición. Tenemos qué convivir con ello. Eso, afortunadamente o lamentablemente por los diversos escenarios que pueden suscitarse. 

Pasando de un ambiente ideal, podemos pasar a uno que no lo es tanto. En muchos casos, también, y muchas veces más reales, nuestra familia ve nuestra afición como una cosa curiosa, como algo "raro", como si fuese muy diferente a tener una afición por el futbol, o a irse a un bar los viernes. Pero quizás es algo en lo que no participan pero tampoco nos recriminan ni comentan nada al respecto.

Hay qué admitirlo: El ferromodelismo a primera vista puede ser un hobby caro, más para quienes no lo practican. ¿Por qué a primera vista? ¿No es caro por sí mismo? Sí y no.

De ese ambiente no tan ideal, puede que alguna vez nos compremos un vagón escala N de menos de 15cm de largo; voy a hablar en dólares para que se entienda más o menos esto, un vagón que quizás cuesta 10 dólares, y tiene ese tamaño que comenté, poco más largo que un cochecito de Hot Wheels. Para el no aficionado, sea quien sea, lo verá quizás así, como un equivalente de Hot Wheels en trenecito, que cuestan hasta un dólar. Y el precio por "un pedacito de plástico con rueditas" quizás se le hará estratosférico. Esto puede pasar en nuestra familia, y más si nos quieren hacer un regalo con respecto a nuestro hobby. Podría ser lógico, para ellos, pensar que mientras más pequeño (o aparentemente insignificante) debería ser más barato, pero no. Y mientras más grande, más caro obviamente. Pero ignoran que aparte del "tamaño", lo que nosotros buscamos en un tren a escala es la complejidad que no salta a la vista para el que no conoce, como por ejemplo, el mecanismo de los acopladores, o en el caso de la locomotora, la electrónica que hace que se mueva; o el nivel de detalle, la calidad de la pintura y demás, que forman parte del costo monetario de un modelo ferroviario.

Esto aunado a que otra cosa que no entienden mucho es el mecanismo de mercado que opera sobre el ferromodelismo. Como no es un hobby mayoritario, la demanda tampoco lo es, entonces es más caro que otros que hasta son fomentados por los medios de comunicación. A mí también me encantaría que los vagones costaran 1 mísero dolar y máximo 5, pero no es así. O que las locomotoras costaran como máximo 15, pero tampoco es así.

En otras situaciones aun menos ideales habrá reproches de por qué no somos más "normales" o no nos gusta algo más "común". Sé que hay ferroaficionados que también tienen alguna otra afición, por ejemplo el futbol o que sí se van a los bares. Y si a eso le sumamos lo de los trenes, pues es aun más gasto que muchas veces se hace evidente en el bolsillo o lo es para la familia.

En lo personal me cuesta, ahora más que nunca, tener otra afición, al menos otra en donde tenga qué gastar, de hecho hace unos años me dio por coleccionar figuras de anime y manga, pero la verdad se me hizo aun más caro que los trenes, y no muy atractivo al final de cuentas. Entonces, se podría decir que solo soy de trenes.

Por lo tanto, no me gusta el futbol y no gasto en boletos del estadio y tampoco bebo, así que no gasto en bebidas los fines de semana. Así que se podría decir que todo ese dinero que no gasto en ser "normal" podría gastarlo en trenes. Y a veces lo hago, pero no de esa manera; quizás alguien que se gaste cierta cantidad en una juerga cada fin de semana, esa misma cantidad yo me la gasto, quizás, cada 4 meses. Y es en algo tangible, algo que se ve y que puedo seguir disfrutando por años y años. Entonces creo que es más bien una cuestión cultural el hecho de que se vea "normal" irse al bar cada fin de semana y gastarse mucho dinero, a gastar "mucho" muy de vez en cuando en trenecitos. Al final de cuentas puede ser una cantidad menor la de los trenes.

Un "argumento" en contra del ferromodelismo es que es "inmaduro". ¿Cómo es que con esa edad aun juegas a los trenecitos? Lo que denota, de nueva cuenta, el poco o nulo conocimiento que tiene sobre el ferromodelismo quien espeta lo anterior. Una que otra chica me lo ha dicho, y entonces mi argumento es "entonces debe ser MUY maduro coleccionar cosas de Hello Kitty, peluches y bolsos que solamente vas a utilizar una vez". O, comparándolo con un hobby "normal" como el futbol "es muy maduro disfrazarse de un jugador popular y reír y gritar o enojarse frente a la televisión o en el estadio, qué madurez implica". Y viene de ahí otra pregunta que lanzo, ¿qué es un hobby "maduro"?

¿O por qué es inmaduro el ferromodelismo? Para mí es todo lo contrario, porque no es solo colocar un trenecito a correr en un óvalo como loquito. Implica aprender y conocer modelos y tipos de vagones y locomotoras, épocas, incluso conocer el contexto social y económico de la época en la que surgió determinado material rodante; aprender habilidades que nos pueden servir en otros campos, como por ejemplo, electrónica, carpintería, electricidad, maquetismo, etc. Implica a veces aprender números, series, rutas.

Implica aprender conceptos de arquitectura, de escala, de representación a escala, incluso de arte, ¿cómo envejecemos un vagón con óleos, con pasteles, con acrílicos? ¿Cómo hacemos un diorama lo más realista posible? Porque aquí viene otro factor: El tiempo.

Otra cosa que implica este hobby es tiempo, y a veces nuestras queridas familias no lo entienden. Como la idea suele ser que es "solo" jugar con los trenecitos, ¿por qué no solo, según ellos, rodar un trenecito media hora en fin de semana y ya?

Y como es un hobby que implica tiempo, y a veces mucho, pues en ocasiones los reproches no se hacen esperar: que si se pasa demasiado tiempo con los trenes, que si se descuidan otras cosas, etc. Y es que realmente implica tiempo, no solo para "jugar", sino también para mejorar la electrónica de nuestros trenes, para envejecer nuestros modelos, para detallar la maqueta, labores que requieren de mucha paciencia y concentración, y mucha, mucha calma, e inspiración.

Y hablando de tiempo, ¿entonces sí es normal pasarse 3 horas el fin de semana en el estadio o viendo el futbol en la tele, y toda la noche en el bar, pero no es normal pasarse 2 horas un sábado o un domingo con los trenes? Insisto que debe ser algo cultural, también.

¿Cual sería la situación si fuera al revés? ¿Si el ferromodelismo fuera el hobby de toda una nación y el futbol fuera solamente el hobby de unos cuantos loquitos?

Otro "argumento" con respecto a futbol vs trenes, es "bueno, el futbol es un deporte, y es salud, en cambio con los trenes estás sentado todo el tiempo". ¡En serio!. De todos los fans de futbol, ¿qué porcentaje realmente practica ese deporte de una forma constante? ¿Y qué porcentaje es solamente un espectador, un director técnico de sofá? Puedo decir que la mayor parte de los ferromodelistas nos dedicamos al hobby en casi todos sus aspectos. No somos solo espectadores.

¿Quiere esto decir que los ferromodelistas somos parias y apestados en el mundo, y rechazados por nuestras mismas familias? No. Pero quise poner aquí algunas inquietudes que tengo, y también cosas que, no nos hagamos, existen. Situaciones reales que a veces nos molestan y nos hacen sentirnos raros. Sobre todo si no tenemos un club cerca, porque sé que existen muchos "ferroaficionados de clóset", que se guardan el hobby para sí mismos y no pertenecen a algún club, o no tienen más amigos ferroaficionados, porque no hay nadie más cerca o simplemente porque no quieren. Dentro de un club o con amigos ferroaficionados por lo menos se siente uno menos raro.

No hay qué negar que existen otro tipo de miedos, por ejemplo, aunado a la vejez, al destino de una colección que hemos juntado durante años con mucho tiempo y esfuerzo, y a la que le hemos dedicado mucho trabajo. Como lo que a veces pasa cuando fallece un ferroaficionado y su familia no sabe el valor real de la colección. ¿Qué hacen? La venden a precios muy bajos, a precios de juguete, o en el peor de los casos, tiran todo a la basura. Son situaciones reales, que suceden, a menos que se herede el hobby o se tomen ciertas medidas para que no exista, o al menos exista lo menos posible, esa adversión entre familia y trenes.

Y que también, cuando estamos en una mala relación o en un entorno disfuncional, puede que nuestra amada afición sea víctima de la violencia. En un foro de aviones, hace tiempo, leí dos o tres casos de que, durante una pelea de pareja, la esposa le tiró al suelo sus preciados aviones al marido. Otra, de repente los desapareció, los había tirado a la basura. Es cuando alguien se desquita no directamente con la persona, sino con algo que siente que le hace competencia o con lo que el aficionado quiere y valora.

¿Entonces no son compatibles? ¿Deberíamos ser ermitaños acaso y alejarnos de la sociedad? ¡Jajajaja! Para nada. Es solo, como decía, un desahogo, y exponer algunas cosas que a veces se niegan pero son muy reales. Suceden y no hay qué negarlas. Pero también se pueden minimizar y no necesariamente tiene por qué suceder todo lo malo que expongo.

¿Qué podemos hacer para que nuestro hobby trascienda, y lejos de ser una piedra en el zapato en nuestras relaciones familiares sea algo disfrutable?

Tanto con la familia sanguínea como con la que formemos nosotros, hablar de lo que es y lo que no es nuestro hobby. Si nos quieren y nos respetan, nos escucharán. Poner bien en claro lo que implica. Y hacer hincapié en que no es algo muy diferente de otras aficiones, solo cambia el objeto de la afición.

Invitarlos a participar, también, sin presionarlos a que conozcan de lleno el hobby. Quizás alguno se anime y nos ayude en alguna cosa. O pedirles ayuda en cosas sencillas que no requieran mas que unos minutos, al principio. Quizás hasta les guste hacerlo y quieran ayudar en más cosas.

No hablar todo el tiempo de la afición, quizás solo si nos preguntan. Y entonces responder estrictamente lo necesario, esto para que no piensen que aquello nos absorbe y que solo pensamos en trenes.

Hay qué ser ORGANIZADOS. Con una buena organización podemos dedicarle a la familia el tiempo que se merece, y también a nuestro hobby. Así se minimizan los reproches al respecto.

Esto quizás suene duro, pero si aun no tenemos a alguien con quien compartir nuestra vida (una pareja, pues) y estamos en busca de, hemos de decirle desde un principio que nos gusta el ferromodelismo. Al igual que la familia biológica, comentarle todo lo que implica y la importancia que tiene para nosotros. Si no estamos enfermos de fanatismo por los trenes, y somos organizados, la relación también será una prueba de fuego para saber qué tanto nos quiere y nos respeta, y si es una persona estable. Y por supuesto, RESPETARLA y entender también sus aficiones y gustos, pues así haremos lo que queremos que nos hagan, pero también tendremos argumentos para, si surge alguna falta de respeto de su parte, espetarle que la hemos respetado todo lo que hemos podido y que ella es quien se comporta mal.

Si llegamos a tener hijos, y estos tienen curiosidad al respecto de nuestro hobby, enseñarles también lo que implica. Enseñarles el respeto, la paciencia y la dedicación necesarias para llevarlo a cabo, pero tampoco forzarlos para que sigan nuestros pasos. Si realmente les gusta, lo harán. Conozco padres que tienen pequeños de 3 o 5 años, "y están locos por los trenes"; pero a esa edad todo nos llama la atención, y con el tiempo puede que se nos olvide. También no hacernos ilusiones de que "continuarán nuestro legado" tan solo porque a los 5 años les gustan los trenes. Quizás es hasta pasada la adolescencia cuando nos daremos cuenta si realmente les gusta el hobby o no. Así que no digamos que "ya la hicimos" si vemos que nuestro niño de 3 años quiere ver nuestra maqueta.

Y por si acaso, dejar un testamento oculto donde heredemos nuestra colección a un museo o a un club...

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