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jueves, 24 de noviembre de 2016

¿Cómo es el ferromodelismo mexicano? Una opinión




El ferromodelismo es un pasatiempo que se vive de manera diferente en distintas latitudes; en cada lugar del mundo donde hay ferromodelismo, este tiene un "sabor" particular que tiene qué ver con la cultura o la idiosincrasia de los locales.

México, en apariencia, no parece ser muy diferente de otros países en cuanto a los ferromodelistas en general: hay clubes, convenciones, y actualmente hay grupos en redes sociales e incluso páginas, blogs y demás. ¿Y cual es la diferencia con otros lugares entonces?

No llevo mucho tiempo en esto (10 años a lo mucho) pero me he dado cuenta de algunas sutiles diferencias entre el ferromodelismo local y el extranjero, y de ahí he sacado algunas percepciones que, quiero aclarar, son parte de mi opinión, no es que sea así, y puede que estén en desacuerdo conmigo, están en todo su derecho. Como en todo, el ferromodelismo mexicano, según yo, tiene su lado malo y lado bueno. 

Lo malo:

-Muchos no saben que existe el ferromodelismo: Un país muy parecido a México es España, y en cuanto a ferromodelismo...tienen. No creo que sea un hobby o pasatiempo mayoritario pero me imagino que en España son más los ferromodelistas que aquí; basta con ver que marcas tales como Kato hacen material rodante español, y que tienen marcas locales (españolas, pues) como Ibertren. Para ellos es normal que Kato les fabrique material. La demanda debe ser buena como para que haya mercado para los trenes españoles. 

En México, no es así, y a veces nos sentimos "afortunados" si alguna marca gringa, muy de vez en cuando, lanza alguna locomotora, y son rarísimas, extremadamente raras, las instancias en las que ponen a la venta algún vagón mexicano, por lo que se recurre a la decoración por cuenta propia con (también escasas) calcas.

¿Por qué se da esto? Pienso que es porque en México somos pocos ferromodelistas, y además, un tanto desorganizados. Si bien hay comunidades y clubes, quizás no haya tantos miembros como en otros países y tampoco tanta comunicación entre las distintas organizaciones amigas de los trenes a escala. O hay muchos ferromodelistas de clóset.

Tampoco tenemos una industria interna que, como Ibertren, haga trenes mexicanos, en esquemas mexicanos. Quizás porque por parte de quienes podrían hacerlo en el país no hay interés, o porque saben que no hay tanta demanda como para poder vivir de hacer trenecitos.

Otra cosa es, lamentablemente, la cultura en la que estamos inmersos. Iba a decir que el modelismo en general, por no hablar directamente del ferromodelismo, era visto como un pasatiempo "raro" o "para ñoños", pero ahora que lo pienso, la verdad es que me parece que muchas personas no saben ni siquiera que existen pasatiempos así, por lo que el modelismo en México ni siquiera tiene presencia ante el público en general. Los pasatiempos que más atraen a la gente son el futbol y la televisión, entre otros, y estos dos que mencioné son pasatiempos en los que apenas se necesita invertir esfuerzo; a lo mejor me van a linchar con el futbol, pero la verdad es que muchos son aficionados de sillón, y ni siquiera practican el deporte con relativa asiduidad. En la mentalidad general de México, hobbies como el modelismo ni siquiera tienen una voz que los haga notar; y en muchos casos, no pasan de ser una simple curiosidad que se olvida dentro de un rato.

-Falta de organización: Vuelvo a lo mismo, aunque existen clubes y asociaciones, quizás no hay una interacción tan intensa entre ellas, puede que haya una falta de comunicación y de intercambio de ideas en cuanto a consejos de modelismo, técnicas, habilidades tales como electrónica, compartir el cómo se organizan unas y otras agrupaciones, convivencia.

-"Mi escala es mejor que la tuya". A lo mejor no es un fenómeno exclusivo de México, pero pienso que aquí se da más, y lo que es peor, en una tónica despectiva y elitista, ejemplo, quienes tienen escala HO y ven menos otras escalas más pequeñas o menos populares como la N.

-Actitud "cuentarremaches". Quizás tampoco sea exclusivo de México pero es una actitud que le da al traste el atraer adeptos o potenciales ferromodelistas. A mí me gusta el detalle, lo admito, pero no me la paso criticando que si "tal modelo no es correcto porque no tiene el tornillito de la derecha de quién sabe donde, y por lo tanto tu esfuerzo no vale", es algo que a cualquier novato o intermedio le baja las ganas de seguir en el medio, al menos compartiendo o dando su opinión al respecto de ciertos temas. Cabe aclarar que ningún "cuentarremaches" ha demostrado que nació sabiendo. Sus errores ni los comentan, ni hablan de ellos; una cosa es saber sobre modelos, tener un conocimiento extenso, hacer modelos hermosos que respeten los detalles del original, teniendo en cuenta que es producto de años de errores, y de experiencia, y dicha experiencia compartirla con quienes se acercan...y otra cosa muy distinta es dar a entender que uno es chingón o Dios por señalar los errores de los demás, y que nadie más será como él.

-Apatía general entre ferromodelistas. Esto va de la mano con la falta de participación. Basta ver (sí, digan que estoy comparando, pero así es) en foros o redes sociales extranjeras que hablan de ferromodelismo, y verán que cuando alguien inicia un tema, este tema desata diferentes cosas: en poco tiempo saltan quienes tienen algún conocimiento sobre el tema y aportan sus ideas, y en otros despierta el "gusanito" de investigar por su cuenta el tema y regresar al foro o red social con algo qué aportar. En México, si acaso hay o hubo foros o comunidades virtuales grandes en internet, tenían escasa participación. En las redes sociales, alguien suele postear una foto de lo que sea, o hacer un comentario. No pasa de que tenga "likes", y si llega a tener comentarios, son escuetos, no hay preguntas, no hay dudas, no hay retroalimentación casi. Y esto va de la mano con...

-Actitud pasiva. Me refiero a que, desde mi percepción, algunos ferromodelistas quieren solamente comprar y poner en la maqueta, y ver como corre. Y ya. No existe algo como para involucrarse en añadir más detalle al material rodante, pintar, hacerle a la electrónica, es más, es comprar un set gringo que podría pintarse con un esquema mexicano pero la cosa es "ay qué hueva, además no se pintar...ya así como está, o lo hago después". Si alguien intenta vender alguna carcasa, o algo sin decoración, para pintar, o detallar, no tendrá muchos clientes en México. Es algo así de quererlo "peladito y a la boca". Es cierto que ahorra tiempo, pero, al menos para mí, una de las bondades del ferromodelismo es que teniendo la herramienta adecuada y sabiéndola usar, podemos tener los modelos decorados como queramos.

En lo personal encuentro un disfrute al pintar y/o armar un modelo "en ceros"; es respetable hasta cierto punto que se prefiera no hacerlo y comprarlo de fábrica como uno lo quiere decorado, pero si no lo hay, ¿por qué no hacerlo uno mismo? El modelismo es más enriquecedor si se practica de forma integral, en mi opinión, y ponerse moños de no querer hacerlo uno mismo cuando el mercado no ofrece mucho, pues...

-Querer todo regalado. Algo que hace que muchos potenciales ferromodelistas huyan, es el precio del material rodante. Y es entendible porque cuando uno es chavo o chavito y le llaman la atención los trenes, pero le dicen que las locomotoras cuestan más de 1000 pesos, y uno con broncas puede sacar 100 de domingos, pues eso espanta. Sobre todo porque, encima de requerir una inversión de dinero considerable, no es algo que genere una satisfacción inmediata.

Para mí las satisfacciones del ferromodelismo han sido a mediano y largo plazo, y de eso me he tardado en darme cuenta. Y también que, como en muchas cosas, requiere de ganas de hacerlo. Quizás en años anteriores pude haber abandonado definitivamente el ferromodelismo porque me era frustrante no poder comprarme una locomotora nueva por su precio prohibitivo. Y aquí estoy, 10 años después, con una crisis personal y una crisis a nivel global con el dólar por las nubes, viendo cómo consigo material. Generalmente quienes tienen ganas comienzan con muy poco, pero muchos que se acercan quieren tener mucho material rodante en poco tiempo, sin pensar en que muchos que llevan 30 años en el pasatiempo se han tardado todo ese tiempo en juntar el suyo. El ferromodelismo no es regalado, aunque la verdad podría ser más barato pero eso ya lo traté en la entrada anterior. Sin embargo, rara vez saldrá regalado. Esto va de la mano con que los ferromodelistas que ya llevamos tiempo no procuramos hacer atractivo el hecho de dedicarle tiempo y esfuerzo al pasatiempo ante quienes se acercan por primera vez, sobre todo si son jóvenes. Quienes tienen ya mucho material rodante, una de dos: o ganan buen dinero, o llevan años coleccionando, y ambas cosas implican cierto esfuerzo.

Hay muchos compradores que a la mera hora todo lo quieren, pero no compran nada; o "apártamelo, espérame a que junte", o el clásico "te lo cambio por...", aunque el trueque a veces no es tan malo, siempre que sea por artículos equivalentes en calidad y/o precio. Pero hay quienes quieren sacar ventaja de la situación.

-Vendedores que no quieren vender, y vendedores que se quieren hacer ricos con los trenecitos. Quizás me tachen de loco, pero creo que suele pasar, y por algunas razones tales como la desconfianza que no está solamente en el mundillo ferromodelista, sino en toda la cultura mexicana, es decir, que en todos lados desconfiamos y vemos que alguien nos pueda robar, o engañar, o cosa por el estilo.

He sido vendedor y he tenido malas experiencias, pero no han sido tantas como para decir que de plano no le voy a vender a cierto grupo de personas o a los adeptos de ciertas escalas. Pienso simplemente en individuos. Que hay a quienes no les voy a vender, pero no por eso voy a satanizar a toda una escala o a todo un club o a un grupo en particular. Pero sí me han tocado casos de vendedores que, porque uno o dos monitos de cierta escala les quedaron mal, ya se cierran a ese mercado. O que no sacan nada de cierto mercado por ser minoritario; a veces un mercado es minoritario precisamente porque no hay qué comprar.

O vendedores que no ofrecen opciones y ponen muchos peros para vender (Por fin, ¿quieren vender o no?) que se les hacen complicados los envíos, que se cierran a ciertas formas de pago, o que exigen que la compra sea segura en caso de que uno apenas se acerque a ellos nada más para cotizar. Es cierto, es importante que las compras sean seguras, pero, ¿por qué esa reticencia de cotizar por parte de algunos vendedores, por qué optar por esa actitud de "si no me vas a comprar, ni preguntes"?

En mis primeros días de ferromodelista, por falta de conocimiento me topé con vendedores que, bajo el pretexto de vender "una antigüedad" o "una pieza de colección", la daban a un precio estratosférico, prohibitivo, a algo que actualmente veo que es un artículo meramente usado que ha visto mucho maltrato, ni siquiera en buen estado, ni siquiera en caja, material que, como se dice en el argot del hobby, es "para el hueso" o "pa'l yonke". Y los sigue habiendo: quienes buscan incautos vendiendo alguna cosa usada o en mal estado haciéndola pasar por "antigüedad" o "rareza" para darla a un precio ridículamente alto. Este tipo de vendedores supongo que tienen la idea de que se van a hacer ricos con un par de ventas, de seguro han visto demasiada televisión, o películas, en donde alguien que conserva "rarezas" se hace rico de la noche a la mañana.

Y vender lotes enteros en México es muy difícil. No estoy en contra de esa práctica, pero las circunstancias son tales que no va a aparecer el ferromodelista millonario que diga "mmmh...interesante lote, lo compraré al contado y hasta con propina"; ahí conviene más venderlo por partes, sobre todo si se piden miles y miles de pesos por él. Y el ferromodelista millonario andará, mientras, por el mundo comprando cosas nuevas o verdaderas antigüedades que valgan la pena.

-No hay publicaciones para ferromodelistas mexicanos. Esto va de la mano con la apatía general y la actitud pasiva que se tiene, la falta de impulso o de motivación para escribir algo respecto al pasatiempo, excepto alguno que otro blog. Cuando digo publicaciones, me refiero tanto impresas como digitales, y en el ámbito de lo digital, pues ahora cualquiera puede escribir, hacer un blog, comentar, difundir información. ¿Por qué esa falta de interés? ¿O es falta de tiempo?

En las publicaciones impresas y digitales de otros países, el contenido es acerca de consejos y trucos de modelismo en general, electrónica, paisajismo, envejecido o "temperizado", maquetismo, y reseñas de material rodante de fábrica; ya he dicho anteriormente en esta entrada que, a mi parecer, a muchos ferromodelistas mexicanos o les da hueva la cuestión del modelismo (pintura, decoración, maquetismo) y quieren comprar todo para poner en la maqueta y verlo, o saben hacer las cosas pero no las comparten (y los que hacen eso como su "chamba" no comparten sus secretos, no sea que les vayan a comer el mandado, según ellos). Entonces, si se hicieran publicaciones digitales mexicanas sobre ferromodelismo, quizás acabarían siendo solamente catálogos de ventas. Esperen, eso ya existe en Facebook...

Después de todo esto, he de decir que hay cosas que se me quedaron en el tintero, y eso es lo malo que le encuentro al ferromodelismo en México; en general, falta de organización, de unión y de compartir experiencia a una escala más grande y con menos reservas, menos egoísmo y atavismos o desconfianza.

Es una especie de desahogo emocional en cuestión de aquello que en cierto modo me frustra de cómo se da el pasatiemo en México. Pero no puede ser todo malo:

Lo bueno:

-Gracias a las redes sociales y los medios de comunicación instantánea, es más fácil compartir información. La poca información que de momento se comparte, se hace de manera instantánea, y no dudo que sea de utilidad para varios.

-Parece que cada vez se acerca gente más joven y con ideas nuevas, si bien no en el aspecto de material rodante, sí en el aspecto de accesorios como edificios y demás.

-Están surgiendo algunas empresas serias mexicanas, aun contadas con los dedos, pero que comienzan a producir insumos tales como pinturas con los tonos reales de los ferrocarriles mexicanos. Una de estas empresas de la cual quizás hable después en cuanto pruebe sus productos, ha roto un poco el esquema de los vendedores que mencioné: tienen disponibilidad, no se limitan a escalas en particular, están abiertos a sugerencias y tienen un excelente servicio al cliente; se promocionan y no son oscuros membretes que se van a promocionar a las tiendas de ferromodelismo como si estuvieran cometiendo un delito, escondidos, sin darse a conocer más que a un selecto grupo de ferromodelistas, como si lo que vendieran fuera un secreto alquímico, que, de revelarse, les quitaría el trabajo.

-Los ferromodelistas "de clóset" poco a poco han encontrado en internet un espacio para contactarse con otros ferromodelistas, o al menos, colgar fotos, comentar, preguntar dónde comprar.

-El ferromodelismo ha salido de las pocas tiendas que existen dedicadas al pasatiempo. Así es, no son muchas las tiendas físicas. Pero con internet, varios artículos, nuevos y usados, han podido ser vendidos y comprados de una manera sin precedentes en el ferromodelismo. Si el hobby es prohibitivo ahora para algunos en cuestión de precios y disponibilidad, me imagino que antes sería peor: hace décadas sólo podían tener trenes a escala quienes compraran en las contadísimas tiendas que existían, o si no, aquellos que pudieran viajar al extranjero. Antes era más un hobby de ricos. Ahora, poco a poco se ha ido democratizando más.

Espero que las cosas buenas aumenten poco a poco; no todo es negro, y la verdad es que disfruto mucho del pasatiempo a pesar de ciertas particularidades que no me agradan mucho de cómo se practica en México.

Nos vemos en el horizonte, donde los rieles se juntan...

viernes, 18 de noviembre de 2016

El ferromodelismo mexicano en tiempos de Trump

El ferromodelismo es un pasatiempo hermoso, pero hay qué admitirlo, es un tanto raro y además, poco popular entre la mayoría de la población; esto aplica para casi todo el planeta, aunque numéricamente en ciertos países hay más ferromodelistas que en otros.

Lo que sucede en la política y economía de los EUA no solamente repercute en ciertos aspectos como la diplomacia, inmigración o cosas por el estilo, también en otras cosas como los pasatiempos en general; y al ferromodelismo le pega de una manera especial.



Esto no es nuevo, pero conforme ha pasado el tiempo, las cosas se han dado de tal manera que ha impactado en el bolsillo de algunos de nosotros; cuando comencé a comprar cosas por internet, sobre todo lo referente al ferromodelismo, mis primeras compras las realicé en eBay; no recuerdo a cómo estaba el dólar, quizás en aquel entonces costaba no más de 12 pesos y no solamente las cuentas mentales eran más sencillas, también juntar el dinero necesario. Esas primeras compras tenían precios de envío ridículos, a veces seis, u ocho dólares a lo mucho. En un par de casos el envío fue gratis. Creo que fue cuando compré más material usado, y lo más sorprendente es que aun no trabajaba, era tan solo un becario que ganaba apenas para mis chicles.

Cuando comencé a trabajar, conocí Model Train Stuff, una de las tiendas en línea con más variedad, y como es lógico, con mi ingreso multiplicado, comencé a comprar material nuevo, me sentía feliz y sobre todo, pudiente en el aspecto del ferromodelismo. Los envíos eran baratos; pero un día, esa página subió el precio de sus envíos de manera estratosférica y dejé de comprar ahí. A pesar de tener ahora un trabajo y ganar más que como becario, seguía cazando ofertas por eBay, incluso llegué a comprar material a usuarios de Europa o Asia, sobre todo por el precio del envío.

Tras toda la vorágine de sucesos previos a las recientes elecciones en EUA, el dólar se ha disparado demasiado, y un fenómeno que veía antes en casa, por lo menos un paquete mensual llegando a mi puerta, y ahora, ya van varios meses que no he comprado nada. Haciendo a un lado el hecho de que tengo algunas deudas (eso es otro asunto), muy poco, o casi nada, ha engrosado mi colección ferroviaria.

¿Qué basta para ser fan del fútbol en su expresión más básica? Tener un equipo favorito, jugar fútbol de manera ocasional y ver los partidos en la televisión. En cualquier televisión. Y ya, se es fanático del soccer en su forma más esencial.

Para el ferromodelismo es algo más complejo. Y hay qué aceptarlo: aunque este pasatiempo se vive en varios países, Estados Unidos es una especie de Meca del hobby por la variedad, los precios y las marcas que ahí pueden encontrarse; ¿y eso qué tiene qué ver con la administración Trump?

No existe un mercado local de ferromodelismo en México, me refiero a un mercado que produzca aquí mismo, o que distribuya las marcas de trenes a escala de una manera más...no sé cómo decirlo, quizás más como marcas de otras cosas, como Nestlé, Procter & Gamble, etc., que distribuyen de manera más masiva. Esto no es así porque en México, el ferromodelismo es algo minoritario. Sí, numéricamente somos muchos, pero relativamente, somos una pequeñísima parte de la población general.

Los precios se han disparado bastante en el hobby, y quizás los ferromodelistas más pudientes se molesten, pero lo vean con cierta resignación y sigan comprando, un poco menos, un poco más espaciadamente, pero seguirán comprando; quienes viajan seguido a los EUA, ya sea por su trabajo o porque simplemente tienen los medios, seguirán comprando más tiempo que aquellos que no pueden.

Las empresas que ofrecen ventas directas en línea, o las tiendas en internet, van a seguir vendiendo internacionalmente, es seguro, pero el factor precio va a seguir siendo algo determinante, y prohibitivo para muchos. Lo más seguro es que se van a disparar más las ventas de material usado, y esa será una de las fuentes para engrosar nuestra plantilla de material rodante. Pero las empresas y las tiendas en línea van a seguir vendiendo. Lo que me preocupa son los sucesos de racismo que se están disparando en los EUA, ¿por qué? con ese nacionalismo estúpido despertando en varios estadounidenses, ya me imagino a algunos usuarios de eBay negándose a venderles sus artículos a extranjeros, aunque les paguen.

Aunque en realidad, eso podría ser lo de menos, la cuestión monetaria seguiría siendo determinante. Las tiendas fijas en México pueden ver bajar sus ventas o su importación de bienes.

¿Qué se podría hacer? En cuestión cambiaria, quienes son adeptos del ferromodelismo europeo (en México) no han visto, quiero creer, mucha fluctuación pues casi todo ese mercado se maneja en Euros, al menos no en las compras en línea. ¿Sería entonces la solución cambiarnos al ferromodelismo europeo? Habría quienes quizás lo hagan. En lo personal, prefiero el americano, aunque gusto de algunas cosas del europeo.

¿Se podría pedir que ciertas marcas gringas distribuyeran directamente acá, en vez de tener qué importar todo? Quien sabe. Además, hay qué tomar en cuenta que el clima internacional actual ha puesto en la tablita al Tratado de Libre Comercio (TLC o NAFTA), y de salirse los EUA de él, o "ahogarnos" con aranceles y demás, se añadiría un porcentaje importante al precio de todo lo que compremos y venga de allá, lo que haría que nuestro querido pasatiempo sea aun más prohibitivo.

Otra cosa que se me ocurre es pensar en marcas como Kato, que son japoneses y lo mismo fabrican material para Asia, Europa y América, que comerciaran directamente con México. Aunque si les conviniera, ya lo habrían hecho desde hace mucho tiempo, sin embargo, pienso que la demanda, en dinero, es mucho más baja que si la comparamos con otros países.

¿La creación de un mercado local? Soy muy pesimista y pienso que, aunque es posible la creación de un mercado local de ferromodelismo, no sobreviviría mucho por, insisto, la relativa baja demanda y la relativa baja popularidad de nuestro pasatiempo en la población en general.

Ya han comenzado algunas pequeñas empresas a producir cosas para el modelismo, por ejemplo, existe Unique Trains Decals, negocio mexicano de reciente creación, que ha comenzado a comercializar pinturas especiales para ferromodelismo con los tonos reales de los trenes que existen y existieron en México. Bien, todo bien, mientras exista flujo de material rodante hacia el país. Pero si cada vez va a ser más difícil tener material rodante qué pintar, entonces menos pinturas se comprarán. Lo mismo pasaría con los accesorios en general, tales como edificios, árboles, escalas humanas (monitos, pues), vehículos, etc; como son una industria periférica a la troncal del ferromodelismo, si dicha troncal desaparece o no tiene un buen flujo, pues les afecta a estas industrias de los accesorios.

Para que pudiera sobrevivir, tendría qué haber también una industria local que produjera modelos ferroviarios a escala, y para esto hay qué tomar en cuenta que dicha industria tendría qué producir los modelos de manera integral, desde las carcasas y detallitos, pasando por la pintura y decoración, hasta las ruedas, acopladores, motores y engranes. Vuelvo a repetir que nuestro hobby es minoritario, y dicha industria...¿sobreviviría en un país donde los pasatiempos mayoritarios son el futbol y otros, y el ferromodelismo (y aún el modelismo en general) es un "bicho raro"?

Recordemos la historia de LODELA, la empresa mexicana que, durante décadas, fue el Santo Grial de modelistas de vehículos en general; por mucho tiempo, sus modelos, aunque eran copias de marcas como Revell y Airfix, se fabricaban aquí (todavía me da comezón en los ojos el recordar los plásticos en colores verde pistache, morado o hasta rosa, para modelos que tendrían qué ser grises, negros o blancos) y por lo tanto, eran más accesibles para quienes deseaban formar parte del mundo del modelismo. Sin embargo, siempre ha habido una apatía general hacia hobbys como éste, y dicha apatía creció y creció, hasta que le dio en la torre a LODELA, que acabó liquidando los modelos que le quedaban y a importar modelos chinos de baja calidad, siendo ese su canto del cisne, hasta que, al final, se fue para siempre.

Me imagino un LODELA pero de ferromodelismo. En un país en el que el pasatiempo principal es el futbol y algo como armar un modelo a escala, o correr un trenecito, "da hueva", lamentablemente no le veo mucho futuro, o al menos no mucha demanda. Cualquier aventurero que diga "sí, yo me aviento a fabricar trenecitos aquí en México, de todo a todo, hasta con motor", tendrá qué hacerlo como una empresa o trabajo periférico y no como su principal medio de vida. 

Me van a decir que ya existen personas que fabrican modelos artesanalmente. Pero, aunque la demanda es poca, siendo honestos, no podrían cubrir, con dichos medios artesanales o de "scratchbuilding" la demanda real. Hablo de una industria tal cual, pequeña, pero industria, que sea capaz de producir en serie con algunos métodos automatizados o maquinaria especializada. Además, creo que la mayoría de dichas personas no tienen la producción de esos modelos como modo de vida, sino como un trabajo extra, como algo periférico a lo que hacen en realidad: a lo mejor son ingenieros, abogados o médicos, y hacen y venden su material por ratos. Además, dicho material rara vez está hecho completamente de manera integral por ellos. Siempre incorporan algún elemento ya fabricado por alguna marca de ferromodelismo reconocida, ya sea un chasis completo, los trucks, o el motor. Me refiero a que se pudieran hacer pequeñas productoras de modelos en su totalidad, para no tener qué añadirles nada externo o de otra marca a los modelos que ahí se fabriquen.

¿Qué podría inyectarle vida al ferromodelismo si se produjera localmente? Ya dije, digo y diré hasta el cansancio que uno de los motivos de que el ferromodelismo no atraiga es por que es caro. Para ser fanático del futbol ni siquiera se necesita gastar dinero. Para ser ferromodelista, es necesario invertir. Si una industria local pudiera producir modelos ferroviarios a un costo accesible para el consumidor y que estos fueran de una calidad decente, y con materiales locales, se abriría un poco más el hobby hacia otras personas que antes ni siquiera se habrían acercado. Sin tener qué importar materiales y componentes, sí se podrían dar a precios, no de risa, pero sí atractivos incluso para los más jóvenes, para quienes no pueden desembolsar lo mismo que un ferromodelista veterano.

El ingenio no es algo de lo que carezcamos en México, pero el ingenio por sí mismo no resuelve el problema. Podríamos empezar por promover más la afición e impulsar la innovación en el ferromodelismo local. Quizás algunos jóvenes que se acerquen como espectadores y tengan ideas geniales de cómo reproducir y producir localmente los trenes a escala puedan comenzar a desarrollar un mercado local que abarataría los precios y haría que no fueramos tan dependientes de lo que sucede en los EUA; en parte somos responsables de que no crezca la plantilla de ferromodelistas, y muchas veces es por actitudes de cuentarremaches, de exclusividad, elitismo o menosprecio de otros que pudieran unirse.

Por lo que veo, aún si se hace algo, el panorama no es muy alentador, pero podría hacer que este pasatiempo sobreviva un tiempo más. Y si de plano no se hace nada, pues, lógicamente, viviría menos tiempo.

Por lo mientras, pensemos que el mucho o poco material rodante que tengamos, debemos cuidarlo mucho, demasiado diría yo, porque, para algunos, de aquí a que volvamos a comprarnos algo nuevo...va a pasar muuucho tiempo. Y a ver si para entonces queda planeta para correr trenes.

Nos vemos en el horizonte, donde los rieles se juntan...

lunes, 16 de mayo de 2016

¿Coleccionas, o acumulas?

En el coleccionismo en general, y el ferromodelismo no se escapa, puede llegar algún día el síndrome de Diógenes, este trastorno mental en el que una persona acumula cosas por acumular. La verdad es que estoy exagerando, porque no es para tanto, pero sí se puede llegar a un punto en el que se puede perder el control de una colección.

Quien comienza en el ferromodelismo puede que no tenga suficiente espacio para comenzar una maqueta desde el primer momento en el que se mete en esta afición, entonces puede que, si empieza siendo un joven sin muchos recursos económicos, busque o compre lo más barato y logre, en poco tiempo, una pequeña colección, quizás un par de locomotoras y unos cuantos vagones, y sabe perfectamente lo que tiene, no solamente lo puede ver, sino también lo tiene presente en su mente.




Hubo un tiempo en que mi colección era tan pequeña, que la disfrutaba...
Poco a poco comienza a "aprender a comprar", buscar ofertas, material de segunda mano, etc, y la colección crece un poco más, pero aun sabe qué tiene y qué no tiene, qué le gustaría tener más adelante y qué planes puede hacer para poder obtener eso que quiere. Entonces se concentra en pensar en sus planes de hacer espacio para una maqueta fija, y esos planes no se concretan por la escuela, o compromisos familiares, o porque el espacio es realmente muy pequeño, pero no deja de comprar vagones, locomotoras, accesorios y demás mientras la ardilla le trabaja en el cerebro buscando la solución al problema de no tener una maqueta fija.

Puede que la situación económica mejore un poco por algún empleo que surja, por ejemplo, y por cuestiones de tiempo y de ocupaciones se sigue aplazando ese sueño de tener una maqueta ferroviaria, pero la compra de material sigue, y con la mejora de la situación económica también mejora la calidad de los modelos que se adquieren; esto continúa durante unos años, y llega el momento en que se compra un modelo nuevo, lo ve, lo admira...y lo guarda. Y otro momento más adelante en el que se pregunta: ¿Qué tengo?


¿Les suena familiar? A mí sí, porque es mi caso. Durante mucho tiempo he estado esperando a que "los planetas se alineen" y quizás descubrir una puerta secreta en mi recámara que me lleve a un sótano oculto, o lograr tener una casa grande con un cuarto exclusivo para los trenes, o qué sé yo, pero mientras mi material rodante se ha estado acumulando y en realidad no he hecho gran cosa en cuestión de rodar trenes o disfrutarlos realmente. Sí llegué al punto de preguntarme, ¿qué tengo? ya que solamente me acuerdo de unas cuantas cosillas significativas. No es que tenga toneladas de material rodante, pero en verdad, ya perdí el control.

¿Cuales son las causas? En parte el tiempo, la falta de espacio. Aunque en cierto modo no son más que pretextos. Y también algo que puede que también nos suene familar: Todo sirve para algo. Todo puede servir. O "Esto para una ocasión especial"...la cual no llega.

Cuando no se disfruta una afición entonces no sirve de mucho, así que hay qué tomar al toro por los cuernos: o se abandona, admitiendo que nunca se ha hecho nada y que después de todo no se le pone la atención que merece, o se hace algo por ejercerla y disfrutarla. El caso es hacer ALGO.

Hace años en una revista de ferromodelismo (y hasta ahora lo recuerdo) leí de alguien que estaba en un dilema parecido: estaba junte y junte material para el día especial en que lo pudiera usar. Se cansó que ese día no llegaba, y decidió hacer ALGO: una pequeña maqueta en la que por lo menos podía usar sus trenes.

Esa maldita manía de "algun día...todo sirve"


En lo personal, ¿qué pienso hacer? Espero que lo siguiente les sirva a más ferromodelistas en una situación parecida. Como decía, ni siquiera sé lo que tengo, así que lo primero será, aunque suene muy cortante: dejar de coleccionar. Al menos por un tiempo. Esto tiene como beneficio que dejo de llenar el espacio sin ton ni son.

Otra acción a tomar va a ser DE VERDAD hacer espacio para...algo. El espacio que sea, así sea lo más pequeño que haya.

Y la otra (a la cual ya me adelanté) es conocer mi colección y hacer decisiones "dolorosas". Sí. Como no sé ni lo que tengo, me he puesto a ver eso, y también a ver si hay cosas de las cuales puedo prescindir: vagones y locomotoras sin caja, o en mal estado, accesorios rotos, cosas que en verdad no vaya a utilizar o que ya no me gusten, y venderlas. Ya lo he hecho con algunas cosas. Sí se siente feo el deshacerse de cosas que en su momento fueron como el Santo Grial, pero si ahora ya ni me acuerdo que las tengo, ¿qué caso tiene seguir guardándolas?

Otra cosa que quiero hacer es armar trenes fijos, es decir, ver qué locomotoras tengo y con cuales vagones las puedo poner, para así tener trenes ya predeterminados por así decirlo, por ejemplo: un tren solamente de autoracks, un tren cementero, uno de góndolas con minerales, otro de químicos con tanques, otro de mantenimientos, otro de pasajeros...bueno, los que salgan. Y locomotoras que no tengan su tren o vagones "huerfanitos", pues a venderlos.

Yo sé que este es el sueño de muchos: tener, tener, tener...pero...¿se disfruta?


Hace tiempo alguien me dijo (a veces creo que fui yo mismo) que las cosas que le gustaban, en vez de guardarlas, prefería estarlas usando o de perdida viéndolas, para saber que ahí estaban y para que tuviera caso tenerlas. Es así que otra de las cosas que pienso hacer es algo, cualquier cosa, para poder ver en todo momento qué tengo, y poder establecer incluso, un límite. ¿De qué me sirve tener cientos de vagones si no los voy a usar todos? Preferible tener 4 trenes bien hechos que material rodante desperdigado que acaba en una caja de cartón, ignorado...

Y una vez que tenga todo en orden, comenzaré con otra metodología de coleccionar:


-Mejor me voy a concentrar en mi flota existente: cambiarles todos sus coples por micro-trains, digitalizar locomotoras, y demás, y hasta que no termine con lo que tengo, no voy a coleccionar algo más.

-Si son locomotoras, no compraré ninguna que no venga en caja o digitalizada, o si no puedo comprar la locomotora con su decodificador, y coples micro-trains, mejor no comprar nada.

-Casi lo mismo con el material rodante: si no trae coples micro-trains o no puedo conseguir el paquete de vagón y coples, mejor no.

 Espero  poder cumplir con este "plan", sobre todo porque va a llevar tiempo. Pero por lo menos me acercará más a mi colección...y trataré de dejar de pensar que hay qué guardar para una ocasión especial las cosas. Quizás lo mejor sea pensar que todas las ocasiones son especiales.

lunes, 28 de marzo de 2016

¿Americano, o europeo?



Desde mi punto de vista, en un sentido estético, podemos dividir los estilos del ferromodelismo en dos grandes grupos: los trenes americanos y los europeos. Existen otras vertientes que son populares en ciertas regiones del mundo, como los trenes japoneses, y también otras poco conocidas como los trenes australianos o rusos (que en cierto modo estos últimos serían "medio" europeos), pero no voy a hablar de ellas.

Podría pensarse que la preferencia por un estilo en particular es solamente por gusto, pero hay mucho más involucrado, por ejemplo, las tecnologías o normas diferentes empleadas en la fabricación de los trenes.

Con este video, pretendo hablar un poco más en un tema que a veces podría prestarse para decir que "es mejor lo americano" o "es mejor lo europeo".



Queda mucho en el tintero, mucho qué decir, pero lo único que puedo añadir por el momento es que las dos variedades principales, los dos "sabores" del ferromodelismo en escala N tienen una gran variedad, y sus particularidades.

Maqueta orgullosamente americana

 En América, esta afición se concentra fuertemente en Estados Unidos, y me atrevería a decir que se va diluyendo conforme uno va bajando hacia el cono sur; en México tiene cierta intensidad, pero por cuestiones de economía, y de accesibilidad a los diferentes materiales, no podemos ejercer el hobby de la misma manera que los vecinos del norte: mientras un gringo puede comprarse varios trenes de un jalón, quizás nosotros tan sólo podamos con una locomotora (peor que el dólar está más caro). Es decir, en México, este hobby es aun más minoritario, y no existen comunidades grandes y unidas ni en la vida real ni en internet en donde se intercambien conocimientos e ideas; sí hay, pero a una escala mucho menor que en otras latitudes. Y más al sur del continente, no sé cómo esté la situación, pero el hecho de que no existan de fábrica trenes a escala decorados con esquemas centroamericanos o sudamericanos, me da a entender que la demanda por esos lares no es mucha, o que los ferromodelistas tienen qué recurrir mucho a hacer sus propias decoraciones. En el ferromodelismo americano, el tren de carga tiene un lugar especial, pues es lo que más vemos. Y el de pasajeros también pero pienso que no es tan notorio como el de carga.

Maqueta orgullosamente europea

En Europa, sin embargo, la afición es más homogénea, pues existen modelos de fábrica para representar a los trenes incluso de esos países raros de Europa del Este, y de países nórdicos, aunque la afición se sigue concentrando en ciertos países como Reino Unido (aunque digan que no son europeos), Alemania, España y Francia. Caso curioso, España, un país muy parecido al nuestro (casi nada, somos, en parte, descendientes de españoles) tiene una "plantilla" de ferromodelistas que crean grandes comunidades tanto reales como virtuales, gustosos por el "bricolaje" y por compartir su conocimiento en modificaciones electrónicas, de pintura, motorizaciones (utilizan los chasis de modelos americanos para motorizar modelos estáticos, con resultados bastante buenos). Quizás allá el hobby también sea minoritario, pero al menos tiene más presencia y cooperación, a mi parecer. De hecho, los primeros cúmulos de información que obtuve sobre el ferromodelismo y la escala N fueron en sitios y foros españoles. Claro que, hay qué tomar en cuenta la economía por esos lugares, además de su extensión territorial comparada con la nuestra, aspectos culturales y sociales, etc. Y en Europa, la variedad de trenes de pasajeros a escala, como menciono en el video, refleja una realidad que viven allá: el uso masivo de este tipo de trenes para transportarse.

Una poderosa "cienpies" de Broadway Limited

Las marcas que hacen modelos exclusivamente americanos como Bachmann, Atlas, Fox Valley y otras, se valen de sus fábricas en China, y he de decir que, si bien tienen productos que van de lo "decente" a lo bueno, muchas veces en cuanto a calidad de fabricación y atención al detalle, no se comparan con los trenes "eurofeos" como se les llama a veces. Es cierto que hay marcas de GRAN calidad que hacen sus modelos aquí mismo en el continente, o en China pero de calidad muy superior, como Bowser, Intermountain, Broadway Limited, pero hacen modelos en cantidades muy limitadas y a precios estratosféricos. Me imagino que es en gran parte por la cultura "consumista" de lo desechable de nuestros vecinos de EUA; sé que cuidan sus modelos, pero de seguro no les duele tanto si se les descompone alguno, pues pueden ir y comprar otro.





El Connex de Fleischmann


En cambio, viendo marcas que fabrican modelos exclusivamente europeos, tales como Fleischmann, Roco y Minitrix, se nota que van de lo bueno a lo excelente; en parte por precios de importación y en parte por su precio propio, son de los más caros que se pueden conseguir en América, y la atención al nivel de detalle llega a ser muy superior, además de ofrecer prestaciones tales como la instalación de decoders sin cables, luces exteriores e interiores muy detalladas, y gran variedad, que se pueden encontrar trenes de diferentes épocas y países...en escala N. No hablo de Mehano por dos cosas: no se dedica exclusivamente al material europeo, y es de la peor calidad que he visto.

Tampoco hablo de Kato demasiado, porque hace material para diferentes mercados, principalmente para el japonés, pero también para el americano y europeo...además, el ferromodelismo japonés es harina de otro costal. Eso sí, muy buenos modelos, y quizás en un término medio entre las marcas americanas y europeas.

En fin, todo se resume a una cuestión de gustos, pero es un tema que a veces sale a la plática.

Nos vemos en el horizonte, donde los rieles se juntan...

lunes, 7 de diciembre de 2015

¿El ferromodelismo tiene un pie en la tumba?

Ya sé que el título es muy amarillista, y los que somos ferromodelista sabemos que no es así, o bueno, es lo que yo creo: está más vigente que nunca.

Pero en un par de revistas he leído artículos parecidos a esta entrada, en donde se preocupan por que el hobby se está "haciendo gris"; ejemplo, en las reuniones, normalmente los ferromodelistas que están exhibiendo sus modelos o maquetas, están más o menos de los 40 años para arriba, y una de las preguntas que a veces se hacen es, ¿ por qué no hay chavos veinteañeros, adolescentes, donde está la sangre nueva? ¿El hobby está envejeciendo y cuando todos los "viejitos" se vayan, la afición se va con ellos?



Para nada. Es cierto que esta afición no llama a la chaviza, al menos no de una manera en que estén en activo y participando y entrándole duro un buen porcentaje de jóvenes, pero, ¿por qué?

Vamos a poner un escenario: muchos de nosotros comenzamos con el gusanito del ferromodelismo el día en que, de niños, recibimos un tren de juguete, o mejor aun, un tren a escala, en mi caso, recibí una locomotora NdeM de Lily Ledy que tuvo un final desafortunado, pero eso no me quitó el gusto por los trenes a escala y el modelismo en general. Entonces, quizás durante algunos años podamos jugar y divertirnos como enanos con nuestro set inicial, pero por cuestiones motoras a esa edad, porque nos llaman la atención otras cosas y porque nuestros intereses están diversificados, no le damos todo el tiempo del mundo al ferromodelismo. 

Sí, lo ve con curiosidad, pero a lo mejor al rato se le olvida...


Quizás en la adolescencia nos da por retomar el hobby, pero igual hay cosas muy potentes que nos llaman, lo queramos o no: la escuela, los cambios propios de la adolescencia, las chicas (en mi caso, por su pollo), los intereses comunes con amigos y compañeros de la escuela, e incluso, cosas como el ferromodelismo a esa edad se consideran "ñoñadas" por cierto sector de escuincles, siendo así, pues no compartimos que nos gusta.

Vamos avanzando en la escuela, y tenemos la prioridad de sacar un bachillerato, por ejemplo. Queremos tener una maqueta y más material rodante, pero resulta que somos hijos de familia y entonces todo dependerá de si nuestros papás nos compran o nos dan la lana, y si les decimos para qué es, y los precios (pues es un hobby caro) nos lo dicen, que es mucho dinero para unos trenecitos (a menos que nuestro papá, o en caso extremadamente raro, mamá, sean ferromodelistas y nos compartan de lo suyo). Quizás tratemos de conseguir un trabajo, pero de medio tiempo para balancearlo con la escuela, pero el ingreso es muy magro y además, como estamos trabajando, no todo el dinero es para nosotros puesto que papá y mamá nos piden amablemente una justa tajada para ayudar en los gastos del hogar.

Después podría ser la prioridad el terminar una carrera: desveladas, trabajos interminables, jornadas muy pesadas, y el hobby, pues a un lado, porque no nos da tiempo. Aunque si de verdad nos interesa, nos damos escapadas y conseguimos construir un humilde módulo o circuito con lo poco que tenemos, para correr un trenecito alguna vez al mes o a la semana. Y al terminar la carrera, pues viene la búsqueda de posicionarnos en el mercado laboral y asegurarnos un porvenir, y si además buscamos formar una familia, pues ni se diga: si comienzan a llegar los hijos, son nuestra prioridad principal, entonces quizás abandonemos por completo, o dejemos en modo de espera el hobby hasta que las cosas sean propicias, o tratemos de hacer malabares con la afición, trabajo, casa, etc.

Así se ve desde el lado de los ferroaficionados: gente va y viene, pero solo se quedan unos cuantos. Hay qué aceptarlo, es un hobby un tanto excluyente, en cierto modo.


Conforme los hijos van creciendo y se van haciendo más independientes, obtienen algún trabajo, y llega el momento en que se van de la casa, nos va quedando más tiempo. Se desocupa una recámara o dos, y decimos "a huevo, ahí va a ir la maqueta", y aunque tenemos qué negociarlo con la máxima autoridad de la casa, o sea, nuestra mujer, si lo conseguimos, tenemos un espacio en donde sabemos que ya no habrá manitas traviesas que vayan a querer hacer de las suyas con nuestros preciados trenes. 

Si llega el retiro, acompañado de una pensión decente, quizás no tengamos todo el tiempo del mundo para el hobby, pero ciertamente ya está lo básico de la ecuación: tiempo y dinero. Y es entonces cuando nos metemos más de lleno, cuando empezamos a compartir más el hobby con otros como nosotros, y cuando empezamos a salir más del "clóset", a asistir a las convenciones ya no como meros espectadores sino como participantes, observando a niños y a adultos jóvenes curiosos que quizás algún día estén también totalmente involucrados en la afición ya que el nido se haya quedado vacío y no tengan la presión de trabajar (o al menos no tanto) para tener ingresos.

"Equis, somos chavos"


Así ha sido siempre, o casi siempre, aunque quizás en algunos lugares cada vez más adultos jóvenes, contra viento y marea, se acercan más al ferromodelismo, y son fieles. O sea, que el ferromodelismo no tiene un pie en la tumba, más bien está más vivo que nunca y se alimenta de la experiencia añejada por tanto tiempo, quizás de permanecer dormido, y luego, comenzar a darle duro en cuanto la situación nos lo permite.

Y tampoco hay qué olvidar que el ferromodelismo no es una afición masiva como el futbol: el futbol, si uno es fan, es una afición relativamente barata, accesible y que apela más a la "chaviza", pues se grita, se echa desmadre, se vive una gratificación instantánea, y el ferromodelismo requiere tiempo, no ofrece resultados inmediatos, necesita paciencia. En una época en la que la gente busca un placer instantáneo, un like que se da en segundos y la emoción dura un momento, el ferromodelismo no parece atraer a ese sector, porque uno puede llevarse años construyendo una maqueta, o decorando modelos (llevo más de 10 años decorando y envejeciendo, es poco mi material y aun así no he terminado). Y pienso que cuando me retire y sea viejito, voy a ponerme tardes enteras a darle al hobby, pues al fin y al cabo, ya nada me presiona, jejeje...

martes, 13 de agosto de 2013

Las aficiones y la familia (desahogo de inquietudes)

Hace tiempo que no posteo algo sustancial en este blog, digo que ha sido por motivos de trabajo pero en realidad no me he organizado muy bien que digamos, y eso que siento que tengo material para poder escribir hasta unas 4 entradas al hilo.

No, no he dejado la afición, al contrario, he seguido en temperizado de vagones, armado de un módulo T-Trak, etc. Pero no he medido bien mis tiempos para poder compartir más con los lectores de este blog.

Pero desde hace tiempo tengo una inquietud que quiero ventilar; nuestras aficiones son parte de nosotros, algo de lo que nos identifica, de lo que nos hace ser lo que somos, una parte de nosotros. La inquietud que me ocupa es el cómo nuestras familias (biológicas o políticas) toman nuestro hobby.

En parte también pretendo sea una especie de opinión para poder compaginar trenes y parientes, ya que muchos tienen la suerte de que sus familiares los apoyen e incluso han podido "contagiar" a algunos miembros de su familia. He conocido ferroaficionados que "heredaron" la afición del papá, y ahora, en edad productiva ambos, le dan al hobby como hubiera querido Darth Vader con Luke, es decir, "como padre e hijo". 

O quienes tienen hijos pequeños y han logrado transmitirles el gusto por los trenes, por la ferroafición y estos están locos por los vagones, las locomotoras y demás. A veces crecen, y se olvidan del hobby, pero a veces le siguen.

Quizás no sea tan raro este escenario que acabo de comentar, pero el que sí es un poco más raro es el de madres y esposas que se integran al hobby de alguna manera: comprándole al aficionado un vagoncito de vez en cuando, acompañándolo CON GUSTO a las convenciones y reuniones de clubes, respetando su maqueta o material rodante, cediendo espacio, etc. A lo mejor hasta ayudando en la maqueta, como haciendo arbolitos, pintando, limpiando, cortando...creo que lo que todo aficionado a algo, cualquier cosa, esperaría.



Somos seres sociales, y como tal, a veces tenemos qué enfrentarnos a quienes a lo mejor les es indiferente o de plano no les gusta nuestra afición. Tenemos qué convivir con ello. Eso, afortunadamente o lamentablemente por los diversos escenarios que pueden suscitarse. 

Pasando de un ambiente ideal, podemos pasar a uno que no lo es tanto. En muchos casos, también, y muchas veces más reales, nuestra familia ve nuestra afición como una cosa curiosa, como algo "raro", como si fuese muy diferente a tener una afición por el futbol, o a irse a un bar los viernes. Pero quizás es algo en lo que no participan pero tampoco nos recriminan ni comentan nada al respecto.

Hay qué admitirlo: El ferromodelismo a primera vista puede ser un hobby caro, más para quienes no lo practican. ¿Por qué a primera vista? ¿No es caro por sí mismo? Sí y no.

De ese ambiente no tan ideal, puede que alguna vez nos compremos un vagón escala N de menos de 15cm de largo; voy a hablar en dólares para que se entienda más o menos esto, un vagón que quizás cuesta 10 dólares, y tiene ese tamaño que comenté, poco más largo que un cochecito de Hot Wheels. Para el no aficionado, sea quien sea, lo verá quizás así, como un equivalente de Hot Wheels en trenecito, que cuestan hasta un dólar. Y el precio por "un pedacito de plástico con rueditas" quizás se le hará estratosférico. Esto puede pasar en nuestra familia, y más si nos quieren hacer un regalo con respecto a nuestro hobby. Podría ser lógico, para ellos, pensar que mientras más pequeño (o aparentemente insignificante) debería ser más barato, pero no. Y mientras más grande, más caro obviamente. Pero ignoran que aparte del "tamaño", lo que nosotros buscamos en un tren a escala es la complejidad que no salta a la vista para el que no conoce, como por ejemplo, el mecanismo de los acopladores, o en el caso de la locomotora, la electrónica que hace que se mueva; o el nivel de detalle, la calidad de la pintura y demás, que forman parte del costo monetario de un modelo ferroviario.

Esto aunado a que otra cosa que no entienden mucho es el mecanismo de mercado que opera sobre el ferromodelismo. Como no es un hobby mayoritario, la demanda tampoco lo es, entonces es más caro que otros que hasta son fomentados por los medios de comunicación. A mí también me encantaría que los vagones costaran 1 mísero dolar y máximo 5, pero no es así. O que las locomotoras costaran como máximo 15, pero tampoco es así.

En otras situaciones aun menos ideales habrá reproches de por qué no somos más "normales" o no nos gusta algo más "común". Sé que hay ferroaficionados que también tienen alguna otra afición, por ejemplo el futbol o que sí se van a los bares. Y si a eso le sumamos lo de los trenes, pues es aun más gasto que muchas veces se hace evidente en el bolsillo o lo es para la familia.

En lo personal me cuesta, ahora más que nunca, tener otra afición, al menos otra en donde tenga qué gastar, de hecho hace unos años me dio por coleccionar figuras de anime y manga, pero la verdad se me hizo aun más caro que los trenes, y no muy atractivo al final de cuentas. Entonces, se podría decir que solo soy de trenes.

Por lo tanto, no me gusta el futbol y no gasto en boletos del estadio y tampoco bebo, así que no gasto en bebidas los fines de semana. Así que se podría decir que todo ese dinero que no gasto en ser "normal" podría gastarlo en trenes. Y a veces lo hago, pero no de esa manera; quizás alguien que se gaste cierta cantidad en una juerga cada fin de semana, esa misma cantidad yo me la gasto, quizás, cada 4 meses. Y es en algo tangible, algo que se ve y que puedo seguir disfrutando por años y años. Entonces creo que es más bien una cuestión cultural el hecho de que se vea "normal" irse al bar cada fin de semana y gastarse mucho dinero, a gastar "mucho" muy de vez en cuando en trenecitos. Al final de cuentas puede ser una cantidad menor la de los trenes.

Un "argumento" en contra del ferromodelismo es que es "inmaduro". ¿Cómo es que con esa edad aun juegas a los trenecitos? Lo que denota, de nueva cuenta, el poco o nulo conocimiento que tiene sobre el ferromodelismo quien espeta lo anterior. Una que otra chica me lo ha dicho, y entonces mi argumento es "entonces debe ser MUY maduro coleccionar cosas de Hello Kitty, peluches y bolsos que solamente vas a utilizar una vez". O, comparándolo con un hobby "normal" como el futbol "es muy maduro disfrazarse de un jugador popular y reír y gritar o enojarse frente a la televisión o en el estadio, qué madurez implica". Y viene de ahí otra pregunta que lanzo, ¿qué es un hobby "maduro"?

¿O por qué es inmaduro el ferromodelismo? Para mí es todo lo contrario, porque no es solo colocar un trenecito a correr en un óvalo como loquito. Implica aprender y conocer modelos y tipos de vagones y locomotoras, épocas, incluso conocer el contexto social y económico de la época en la que surgió determinado material rodante; aprender habilidades que nos pueden servir en otros campos, como por ejemplo, electrónica, carpintería, electricidad, maquetismo, etc. Implica a veces aprender números, series, rutas.

Implica aprender conceptos de arquitectura, de escala, de representación a escala, incluso de arte, ¿cómo envejecemos un vagón con óleos, con pasteles, con acrílicos? ¿Cómo hacemos un diorama lo más realista posible? Porque aquí viene otro factor: El tiempo.

Otra cosa que implica este hobby es tiempo, y a veces nuestras queridas familias no lo entienden. Como la idea suele ser que es "solo" jugar con los trenecitos, ¿por qué no solo, según ellos, rodar un trenecito media hora en fin de semana y ya?

Y como es un hobby que implica tiempo, y a veces mucho, pues en ocasiones los reproches no se hacen esperar: que si se pasa demasiado tiempo con los trenes, que si se descuidan otras cosas, etc. Y es que realmente implica tiempo, no solo para "jugar", sino también para mejorar la electrónica de nuestros trenes, para envejecer nuestros modelos, para detallar la maqueta, labores que requieren de mucha paciencia y concentración, y mucha, mucha calma, e inspiración.

Y hablando de tiempo, ¿entonces sí es normal pasarse 3 horas el fin de semana en el estadio o viendo el futbol en la tele, y toda la noche en el bar, pero no es normal pasarse 2 horas un sábado o un domingo con los trenes? Insisto que debe ser algo cultural, también.

¿Cual sería la situación si fuera al revés? ¿Si el ferromodelismo fuera el hobby de toda una nación y el futbol fuera solamente el hobby de unos cuantos loquitos?

Otro "argumento" con respecto a futbol vs trenes, es "bueno, el futbol es un deporte, y es salud, en cambio con los trenes estás sentado todo el tiempo". ¡En serio!. De todos los fans de futbol, ¿qué porcentaje realmente practica ese deporte de una forma constante? ¿Y qué porcentaje es solamente un espectador, un director técnico de sofá? Puedo decir que la mayor parte de los ferromodelistas nos dedicamos al hobby en casi todos sus aspectos. No somos solo espectadores.

¿Quiere esto decir que los ferromodelistas somos parias y apestados en el mundo, y rechazados por nuestras mismas familias? No. Pero quise poner aquí algunas inquietudes que tengo, y también cosas que, no nos hagamos, existen. Situaciones reales que a veces nos molestan y nos hacen sentirnos raros. Sobre todo si no tenemos un club cerca, porque sé que existen muchos "ferroaficionados de clóset", que se guardan el hobby para sí mismos y no pertenecen a algún club, o no tienen más amigos ferroaficionados, porque no hay nadie más cerca o simplemente porque no quieren. Dentro de un club o con amigos ferroaficionados por lo menos se siente uno menos raro.

No hay qué negar que existen otro tipo de miedos, por ejemplo, aunado a la vejez, al destino de una colección que hemos juntado durante años con mucho tiempo y esfuerzo, y a la que le hemos dedicado mucho trabajo. Como lo que a veces pasa cuando fallece un ferroaficionado y su familia no sabe el valor real de la colección. ¿Qué hacen? La venden a precios muy bajos, a precios de juguete, o en el peor de los casos, tiran todo a la basura. Son situaciones reales, que suceden, a menos que se herede el hobby o se tomen ciertas medidas para que no exista, o al menos exista lo menos posible, esa adversión entre familia y trenes.

Y que también, cuando estamos en una mala relación o en un entorno disfuncional, puede que nuestra amada afición sea víctima de la violencia. En un foro de aviones, hace tiempo, leí dos o tres casos de que, durante una pelea de pareja, la esposa le tiró al suelo sus preciados aviones al marido. Otra, de repente los desapareció, los había tirado a la basura. Es cuando alguien se desquita no directamente con la persona, sino con algo que siente que le hace competencia o con lo que el aficionado quiere y valora.

¿Entonces no son compatibles? ¿Deberíamos ser ermitaños acaso y alejarnos de la sociedad? ¡Jajajaja! Para nada. Es solo, como decía, un desahogo, y exponer algunas cosas que a veces se niegan pero son muy reales. Suceden y no hay qué negarlas. Pero también se pueden minimizar y no necesariamente tiene por qué suceder todo lo malo que expongo.

¿Qué podemos hacer para que nuestro hobby trascienda, y lejos de ser una piedra en el zapato en nuestras relaciones familiares sea algo disfrutable?

Tanto con la familia sanguínea como con la que formemos nosotros, hablar de lo que es y lo que no es nuestro hobby. Si nos quieren y nos respetan, nos escucharán. Poner bien en claro lo que implica. Y hacer hincapié en que no es algo muy diferente de otras aficiones, solo cambia el objeto de la afición.

Invitarlos a participar, también, sin presionarlos a que conozcan de lleno el hobby. Quizás alguno se anime y nos ayude en alguna cosa. O pedirles ayuda en cosas sencillas que no requieran mas que unos minutos, al principio. Quizás hasta les guste hacerlo y quieran ayudar en más cosas.

No hablar todo el tiempo de la afición, quizás solo si nos preguntan. Y entonces responder estrictamente lo necesario, esto para que no piensen que aquello nos absorbe y que solo pensamos en trenes.

Hay qué ser ORGANIZADOS. Con una buena organización podemos dedicarle a la familia el tiempo que se merece, y también a nuestro hobby. Así se minimizan los reproches al respecto.

Esto quizás suene duro, pero si aun no tenemos a alguien con quien compartir nuestra vida (una pareja, pues) y estamos en busca de, hemos de decirle desde un principio que nos gusta el ferromodelismo. Al igual que la familia biológica, comentarle todo lo que implica y la importancia que tiene para nosotros. Si no estamos enfermos de fanatismo por los trenes, y somos organizados, la relación también será una prueba de fuego para saber qué tanto nos quiere y nos respeta, y si es una persona estable. Y por supuesto, RESPETARLA y entender también sus aficiones y gustos, pues así haremos lo que queremos que nos hagan, pero también tendremos argumentos para, si surge alguna falta de respeto de su parte, espetarle que la hemos respetado todo lo que hemos podido y que ella es quien se comporta mal.

Si llegamos a tener hijos, y estos tienen curiosidad al respecto de nuestro hobby, enseñarles también lo que implica. Enseñarles el respeto, la paciencia y la dedicación necesarias para llevarlo a cabo, pero tampoco forzarlos para que sigan nuestros pasos. Si realmente les gusta, lo harán. Conozco padres que tienen pequeños de 3 o 5 años, "y están locos por los trenes"; pero a esa edad todo nos llama la atención, y con el tiempo puede que se nos olvide. También no hacernos ilusiones de que "continuarán nuestro legado" tan solo porque a los 5 años les gustan los trenes. Quizás es hasta pasada la adolescencia cuando nos daremos cuenta si realmente les gusta el hobby o no. Así que no digamos que "ya la hicimos" si vemos que nuestro niño de 3 años quiere ver nuestra maqueta.

Y por si acaso, dejar un testamento oculto donde heredemos nuestra colección a un museo o a un club...

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